N.?52

NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2007

7

 

   

 

LA JORNADA LABORAL DEL ESTUDIANTE

Nadia Amores Yribarren  

  

  

L

os horarios de trabajo abusivos del pasado ya forman parte de la historia. Hoy, la ley garantiza al trabajador un m醲imo en su jornada laboral (40 horas semanales en Espa馻) y un l韒ite del tiempo de trabajo diario (ocho horas, tambi閚 en Espa馻). Sin embargo, y parad骿icamente, mientras algunos sindicatos se esfuerzan por conseguir para los trabajadores una reducci髇 de la jornada laboral, para los ni駉s, esta jornada se va ampliando.

   
    

 

El deporte es la actividad extraescolar m醩 habitual de las que eligen las familias a la hora de inscribir a sus hijos.

   

La apertura de los colegios e institutos fuera del horario escolar se hace imprescindible, seg鷑 los expertos, por una mera cuesti髇 de conciliaci髇 entre la vida familiar y laboral de los padres. As? no resulta raro encontrarnos cada ma馻na con ni駉s de edades comprendidas entre los tres y doce a駉s camino ya de sus colegios cuando apenas son las siete y media de la ma馻na. No hace falta mucha imaginaci髇 para suponer la hora a que habr醤 abandonado la cama... casi de madrugada. Curioso, 縩o?

En los niveles de Infantil, Primaria y Secundaria, ni駉s y adolescentes se enfrentan cada d韆 a una jornada de seis horas de clase de promedio y dos horas m醩 que invierten en realizar los ‘deberes’ diarios o estudiar, con lo que su c鷐ulo de horas ‘trabajadas’ (ocho en el mejor de los casos) casi supera a las de una persona adulta.

Pero cuando se aborda el tiempo que los peque駉s dedican a estudiar, hay que hablar de algo m醩 que de los deberes: est醤 tambi閚 las llamadas ‘actividades extraescolares’, es decir, labores fuera del horario lectivo de clase. En efecto, la mayor韆 de los ni駉s asiste cada tarde a actividades extraescolares; en general, por la ‘b鷖queda de un refuerzo a la formaci髇’. A veces acuden a un profesor particular o una academia privada donde realizar los deberes y estudiar —seguramente por falta de tiempo de los padres para ayudar en estas tareas a los chicos— y, en ocasiones, a alg鷑 lugar donde se realice ejercicio f韘ico.

 

Los deportes

El deporte es la actividad extraescolar m醩 habitual de las que eligen las familias a la hora de inscribir a sus hijos. El f鷗bol, el baloncesto y la nataci髇 son las m醩 solicitadas. Esto supone para el estudiante un n鷐ero importante de horas semanales, que, en la mayor韆 de los casos, se suman a las ocho ya comentadas, ya que este tipo de actividad que en principio se plantear韆 como un tiempo invertido en algo parecido al ocio se convierte en una cuesti髇 de aprendizaje y, en algunos casos, de competici髇 a un nivel casi profesional (en lo que a actitud se refiere) por parte de los monitores deportivos o entrenadores.

 

Los idiomas

Los centros suelen tener profesores de idiomas que imparten clases en la franja horaria que se dedica a este tipo de actividades; sin embargo, los centros escogidos mayoritariamente por los padres para matricular a los ni駉s son las academias y pisos, donde profesores  particulares (nativos o no, con titulaci髇 espec韋ica o no) dan clases de idiomas. Volviendo al tema de las horas de trabajo, estas clases particulares no s髄o no descargan al alumno del trabajo escolar, sino que aumentan 閟te en el tiempo invertido para realizar los ejercicios que debe presentar en la siguiente clase, ya que, en general, no se sigue el temario del curso ni se emplean las clases para realizar o corregir los ‘deberes’ escolares.

 

Inform醫ica

Est?en aumento el n鷐ero de academias que imparten cursos de inform醫ica a ni駉s. Esto significa que son cada vez m醩 los ni駉s que, fuera del horario escolar, acuden a un aula  en la que tienen que permanecer sentados, atendiendo a explicaciones y haciendo ejercicios y, al llegar a casa, realizar las actividades necesarias para preparar la clase del d韆 siguiente. El aprendizaje de la utilizaci髇 de los programas inform醫icos m醩 necesarios para la actividad cotidiana se convierte, en estos casos, en una asignatura m醩, con la correspondiente necesidad de tiempo para estudiar y hacer pr醕ticas.

 

M鷖ica

   
    

 

Est?en aumento el n鷐ero de academias que imparten cursos de inform醫ica a ni駉s.

   

Un alumno de Primaria que, adem醩, est? matriculado en un Conservatorio o Escuela de M鷖ica ve incrementado su horario de estudios con una hora diaria de pr醕ticas del instrumento elegido; a襻dase a esto el tiempo que debe invertir en estudiar la teor韆. A muchos de estos ni駉s les llega el momento en que les resulta penoso (cuando no imposible) compatibilizar los estudios de la Educaci髇 Secundaria con los del conservatorio, por los que son pocos los que realmente desarrollan una carrera musical paralela a sus estudios.

 

Educar divirtiendo

No hay duda de que a los padres se les hace imprescindible encontrar un lugar adecuado donde dejar sus hijos para la realizaci髇 de alg鷑 tipo de actividades mientras ellos no pueden atenderlos, y, en los tiempos que corren, esto es cada vez m醩 frecuente, pero no se olvide que, sobrecargando a los ni駉s de actividades, limitamos, hasta casi eliminarlo, su necesario tiempo de ocio.

Las actividades extraescolares son adecuadas siempre que cumplan su funci髇 principal, que es educar divirtiendo. Adem醩, realizar tareas en equipo fomenta el respeto al otro y hace m醩 sociables a las personas. Adquirir conocimientos, practicar deportes, debe ser algo que divierta. Nunca una fuente de estr閟. Nunca bajo presi髇. Si las actividades se realizaran como un juego o un entretenimiento, ser韆n m醩 educativas y productivas que creando en los ni駉s una situaci髇 de angustia y la sensaci髇 de que el d韆 no tiene suficientes horas para cumplir con todas las obligaciones.

Es positivo que el ni駉 tenga alguna actividad extraescolar, incluso tambi閚 desde el punto de vista de la salud. En general, el ejercicio f韘ico es muy necesario a estas edades. Y, por supuesto, el tiempo de ocio debe aprovecharse para adquirir conocimientos y mejorar las relaciones sociales. Pero deber韆mos intentar hacer las cosas con sentido com鷑, de manera razonada, sin cargar excesivamente de tareas a los ni駉s, sin querer hacer de ellos superhombres. Tengamos siempre presentes estos dos supuestos: que sea el ni駉 quien escoja lo que quiere hacer y que tenga un horario compatible con su tiempo libre y con su edad.

    

    

  

  

Naida Amores Yribarren (Algeciras, 1984) realiz? los estudios de Educaci髇 Primaria en el C.P. “Bah韆 de Algeciras” de Algeciras (C醖iz). Posteriormente, curs?los estudios de ESO y Bachillerato en el I.E.S. “Torre Almirante”, tambi閚 de Algeciras. Obtuvo el t韙ulo de T閏nico Superior en Educaci髇 Infantil en el I.E.S. “Mayorazgo” de M醠aga. Actualmente estudia Magisterio (especialidad de Maestro en Educaci髇 Infantil) en la Facultad de Ciencias de la Educaci髇 de la Universidad de M醠aga.

  

  

GIBRALFARO. Revista Digital de Creaci髇 Literaria y Humanidades. A駉 VI. N鷐ero 52. Noviembre-Diciembre 2007. ISSN 1696-9294. Director: Jos?Antonio Molero Benavides. Copyright ?2007 Nadia Amores Yribarren. ? 2002-2007 EdiJambia & Departamento de Did醕tica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educaci髇. Universidad de M醠aga.

  

  

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