N.º 37

FEBRERO 2006

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No cambié

Begoña Rueda Colmenero  

  

L

os que tuvieron la gran suerte de conocerme cuando era una niñita, seguro que no me situarían en estos momentos donde estoy, seguro que nunca apostaron por mi futuro, pero ahora todos son envidias y hasta alguna suplica que otra, pero yo nunca cambié, siempre he sido la misma. Una fantástica mujer.

Cómo me sorprende el darme cuenta de los cambios que el destino ha  provocado en mi vida.

―Por favor, mujer, cuando tengas un huequecito, haz lo posible por venir, nos encantaría contar con tu presencia, tú ya sabes que siempre te hemos querido como eres. Y sabrás que nosotros siempre te hemos querido y apoyado.

¿Apoyado? ¡La madre que los parió! La ultima vez que actué para ellos fue en la comunión de esa niña tan repelente que tienen, Noelia creo que se llama (no quiero ni acordarme), me pagaron una mierda y no me dieron ni un bocadillo. Toda la tarde esperando a que terminaran de comer para que después no me hicieran ni caso cuando les cante la canción de los payasos. Pa payasa, yo.

―¡Vaya mierda!

Sí, pero ahora todo son parabienes, todos quieren contar conmigo, me ofrecen todo tipo de riquezas, grandes cantidades de dinero, unas desorbitadas y escandalosas cifras. Otros, los menos afortunados, lo intentan con lo que tienen. Alguno incluso se ha ofrecido a casarse conmigo y poner a mi nombre unas tierras heredadas de sus antepasados. Otros se me insinúan con cuerpos hermosos, jóvenes y con eróticos contoneos. Claro, se acercan a mí porque piensan que así ganarán fama y dinero, podrán situarse y, después, si te he visto no me acuerdo. De eso nada, monada. Una no está para esos ajetreos, una está a otro nivel.  Yo zoy una Artista, con lo que me ha costao, no me voy a ir con cualquiera, estaría bueno.

Recuerdo que en una ocasión me ofrecieron la vida como pago a una sola mirada de amor. Tengo que reconocer que es la única vez en que me sentí conmovida e incluso generosa, estuve a punto de dedicarle una coplilla a ese hombre en uno de mis espectáculos. Era en un bello pueblecito de la costa de Málaga, creo que sobre el mes de mayo. Estaban en fiestas... Pero no, no puedo hacer ninguna concesión, si no, qué dirán luego las revistas,  me lo puedo llegar a imaginar grandes titulares, entrevistas en radio, televisión...

No, no puedo, que más quisiera yo que ser como los demás mortales, pero, por más que le pese a algunos y a algunas, soy una diva, y mi vida la dedico por entero a mis fans, es de mi publico, y no puedo compartirla con un hombre sólo, me debo a ellos en cuerpo y alma, y no los puedo defraudar. Son la savia de mi vida... ¿O la vida de mi savia?  Bueno,  qué sé yo.

En este mundo no me han regalado nada y todo me ha costado infinitas horas de trabajo hasta caer exhausta. Mil y un servicios que apenas yo pude nunca imaginar que un ser humano pudiera llegar a hacer por otro... Pero eso ya no importa, ahora nadie me puede arrebatar lo que he conseguido ser... Una Estrella, y zoy respetada y adorada.

  
     

―¡Ay, que arte tiene mi niña! ¿No vé cómo se mueve y cómo canta la mu joía...? Es mi niña, mi cielito... Ésta es la que me va a quitá de trabajá...

  

Toda mi vida alimentando un sueño, toda mi puñetera vida aguardando una oportunidad,  que me tomaran en serio, que me valoraran como lo que siempre he sido y moriré siendo... una artista de los pies a la cabeza.

Nadie me ayudó en el camino, nadie confió en mi Arte, excepto mi querida mami, que fue la única persona que, desde el principio, me apoyó y me acompañó. Recuerdo que, de pequeñita, me llevaba a las fiestas de los pueblos de los alrededores, y, donde había un jolgorio, ahí me metía para que bailara y cantara...

―¡Ay, que arte tiene mi niña! ¿No vé cómo se mueve y cómo canta la mu joía...? Es mi niña, mi cielito... Ésta es la que me va a quitá de trabajá...

Nunca entendí muy bien de qué la iba eso de que la iba a quitar de trabajar, porque ella no trabajaba, el que si se partía el espinazo era mi pobre padre y la que cuidaba de mi casa, hacia la compra, cocinaba... era mi abuela. Pobrecilla mi tati, siempre trabajando. Claro que a ella no le iba el mundo del espectáculo, no nos entendía, y mi padre tampoco, él siempre decía que me estaba maleando, que haría de mí una perdida, que lo que tenía que hacer es llevarme a menos espectáculos y que fuera más al colegio.

―Vas a  hacer de la niña una cualquiera como tú has sido siempre, una vaga como tú, que no has dado un palo al agua en to tu puta vida. Y ¿dónde vas con esa mano llena de dedos, que, por tener, no tienes como los demás mortales cinco deditos; no, tú no, tú tienes seis, y nada más te sirven para rascarte la barriga y para sujetar el bolso, que cualquiera sabe lo que llevas dentro de él; con lo que pesa, que parece que llevas ladrillos, ¡joder!

Mi padre no se llevaba muy bien con mi madre y no nos entendía; por  eso, un día de abril de hace ya casi veinte años, se fue con el camión y ya no vino más; desde entonces, no hemos sabido nada de él. Yo lo echo de menos (algunas veces), pero creo que estamos mejor así. Mi madre y yo somos iguales, ella me cuida a mí y yo la cuido a  ella, y a mi pobre abuelilla le llevamos flores el día de todos los santos. Bueno, antes le llevábamos todos los años; ahora hace ya algunos años que no le llevamos porque, como siempre nos están siguiendo los fotógrafos y los reporteros, hemos dejado de ir ―mi tati lo comprenderá―. Esta vida del espectáculo es muy dura y tengo que cuidar mi imagen, no quedaría bonito que a una diva como yo le hicieran fotos en un sitio tan feo como es el cementerio de mi pueblo. Tendremos que pensar en trasladar los huesos de mi tati a otro lugar y ponerle un panteón o algo bonito para que así no nos importe a mi mami y a mí que nos hagan fotos.

La verdad es que yo misma me sorprendo de lo buena que soy, porque, realmente, sólo he grabado (por el momento) una sola canción, pero eso sí, buena-buena de verdad, canción de las que hacen época, de las que tendrán que salir en los libros de texto, de las que tendrán que estudiar los niños, así como estudian literatura o estudian los ríos y esas tantas cosas que les enseñan los maestros en los colegios. Esta copla mía se la sabe todo el mundo, la cantan en todos lados, me la versionan en todos los estilos. Multitud de cantantes me han pedido cantarla a dúo con ellos. A mí no me importaría cantarla con ellos, pero yo sé que lo único que sienten es envidia y que quieren que cante con ellos para que los saquen en Crónicas... se creen que soy tonta. Pues no, no zoy tonta, nunca lo he sido   y nunca lo seré, por eso me niego a compartir escenario con ellos, que se busquen ellos la forma de darse publicidad, y si no, que dejen este mundo para los que realmente somos buenos y tenemos una voz bonita.

Dicen en  algunas revistas que, desde que me operé los pechos, y me retoque la nariz y los pómulos y los labios y las orejas, y me levanté los glúteos y me depilé el bigote, que soy enterita a una tal Marilina Monrone. Hoy he visto una foto de ella en una revista y puede ser verdad que en el físico me parezca algo, pero mi madre dice que yo soy mucho más guapa y que dónde va a parar, que yo canto mucho mejor que ella y que además se me entiende lo que digo, que a esa extranjera no se le entiende na de na. Yo creo que mi mami tiene razón.

Mañana me han invitado a la presentación de un libro en el cuadrado de Bellas Artes, no me apetece demasiado ir, pero no le quiero hacer el feo a un amigo que necesita de mi fama para que se publiciten bien sus novelas. Así que me pondré mis mejores galas y le haré una visita. Creo que el libro habla de mí, no me extrañaría nada que consiguiera un gran éxito de ventas.

¡Ah! Y mañana voy otra vez a Crónicas... Es normal, me necesitan, le doy calidad al programa; sin mí, no serían nada.

  

  

  

  

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Begoña Rueda Colmenero (Durango, Vizcaya, 1965) es, antes que nada, docente vocacional, aunque en los pocos ratos que su quehacer diario se lo permite, deja que cabalgue su pluma sobre la albura del papel. Reside en Málaga y ha sido alumna de la Universidad de su ciudad adoptiva, en cuya Facultad de Ciencias de la Educación, ha cursado los estudios de las diplomaturas de Maestro en Educación Infantil y Maestro en Educación Primaria. Actualmente ejerce como maestra.

  

  

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año V. Número 37. Febrero 2006. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2006 Begoña Rueda Colmenero. Reservados todos los derechos © 2002-2006 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga (España). Cualquier reproducción total o parcial debe contar con la autorización expresa del editor o de los autores.

  

  

  

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