N.º 37

FEBRERO 2006

1

  

  
  

La orquesta contra Batuta

Ninfa Alva de Cobos

  

E

n un pequeño escenario, una orquesta acababa de tocar una dulce sinfonía y, tras recibir aplausos y más aplausos, todos los instrumentos salieron por la puerta de atrás bastante mosqueados.

―¡Yo no entiendo nada! ¿Por qué nosotros nos esforzamos tanto en tocar notas y más notas y los aplausos siempre se los lleva esa cosa fina? ―dijo Violín.

―¿De quién hablas? ―le preguntó Flauta.

―¡De quién va a ser, de Batuta! Se cree que, por tan sólo moverse de un lado hacia otro, siempre tiene que ser el centro de atención.

―Es cierto; además, yo tampoco entiendo por qué tenemos que estar siempre colocados de la misma manera: primero las cuerdas, después los vientos, seguidos las percusiones y... Batuta siempre en el centro.

―¿Centro? ¡Sí! Me gusta ser el centro de atención ―respondió Tambor, que estaba escuchando la conversación tras la puerta.

―¿Qué haces ahí escuchando? Anda, ven y no digas tonterías, estamos hablando de Batuta ―dijo Violín.

―¡Ahhh! ¡Os propongo algo!

―¿Qué? ―preguntaron Flauta y Violín al mismo tiempo.

―A partir de ahora, en cada concierto, ni la miraremos. Tocaremos las notas sin seguir sus indicaciones, para que se de cuenta de que nosotros, sin ella, también podemos recibir aplausos.

―¡Bien, estupendo! Por mí, sí ―respondió Violín.

Y así fue, todos los instrumentos de la orquesta se pusieron de acuerdo para no seguir las indicaciones de Batuta.

Al siguiente concierto, todos los instrumentos tocaron sin mirarla siquiera. Batuta se movía como de costumbre, pero... todo fue un desastre: en vez de aplausos, recibieron tomates, y el público, muy enfadado, los abucheaba, les gritaba a todos y a cada uno de ellos, incluso a Batuta.

―Ha estado muy bien, hasta que... ―comenzó a explicar Violín.

―Si, hasta que el público se ha levantado, nos ha insultado, tirado tomates... ―añadió Flauta muy enfadada.

―No lo entiendo. ¿Qué habremos hecho mal? ―preguntó Tambor.

Mientras algunos de los instrumentos charlaban y discutían, Batuta se acercó a ellos.

―¿Alguien me puede contar lo que ha pasado? ―preguntó Batuta, algo furiosa.

―Que eres tan chica y fina que... no te veíamos, je, je ,je ―bromeó Tambor.

―¿Qué...? ―preguntó sorprendida Batuta.

―Simplemente, que no hemos querido hacerte caso porque nos parece muy mal que nosotros nos esforcemos tanto en tocar las notas, y tú seas siempre el centro de atención y te lleves todos los halagos ―argumentó Violín.

―Pero, ¿qué estáis diciendo? ―Batuta seguía aún muy sorprendida―. En una orquesta, cada uno de nosotros somos igualmente importantes. Yo, sin vosotros, no tengo trabajo y vosotros sois tantos que sin mí no podríais guiaros.

―Si, pero entonces ¿por qué los aplausos son todos para ti? ―preguntó Flauta.

―Eso no es cierto, los aplausos son para todos. Para vosotros, por ser capaces de hacer sonar las notas y, para mí, por ser capaz de llevar el orden de esas notas.

―Es cierto. Todos nos necesitamos unos a otros ―afirmó convencido Violín.

A partir de ese momento, todos los instrumentos se hicieron amigos de Batuta y todos los conciertos que tocaron a partir de ese día fueron un auténtico éxito, ya que no sólo recibían aplausos, sino también ramos de flores, halagos de la crítica... Y todo, gracias a que, al fin, comprendieron que, en un equipo, todos son iguales, nadie es superior a otro porque todos se complementan.

 

  

  

  

  

_______________

Ninfa Alva de Cobos estudia actualmente 3.º de Magisterio, especialidad de Maestro en Educación Primaria, en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga. Curso académico 2005-2006.

  

  

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año V. Número 37. Febrero 2006. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2006 Ninfa Alva de Cobos. Reservados todos los derechos © 2002-2006 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga (España). Cualquier reproducción total o parcial debe contar con la autorización expresa del editor o de los autores.

  

  

  

    Nedstat Basic - Web site estadísticas gratuito
El contador para sitios web particulares