N.º 31

JUNIO-JULIO 2005

3

  

  
  

Dos cuentos breves

Alicia Natal Casas* 

 

  

Agonizando por amor

  

C

uando te miro, mi alma vuela, escapa a otro lugar donde solamente estamos tú y yo. El viento es música en mis oídos, la lluvia es dulce cuando moja mis labios, la tormenta se convierte en una traca durante una cálida noche de verano.

Cuando tu mundo no tiene sentido, escapas a mi lecho, que es una isla paradisíaca en mitad de tu océano.

La luna nos mira de reojo, el mar rompe nuestro silencio. Un huracán de deseo sale de nuestros cuerpos y nos lanzamos en busca del beso de fuego, y como caníbales hambrientos luchamos por el poder del primero.

Rodamos sobre sábanas de arena hasta quedar sin aliento y el manto del mar cubre nuestros cuerpos. Mis montañas del deseo son el fruto de tu pasión. En mi lago bebes. Yo te doy cobijo y junto a mi pecho oyes la melodía  de mi corazón.

Me haces sonreír cuando llegas, me haces navegar en lágrimas cuando te vas.

Mi corazón va a estallar. Deja de jugar con la lanza del amor, le queda poca vida.

Me dejas en un rosal lleno de espinas retorciéndome de dolor. Dulce comienzo, amargo final. Maldito el día que probé el licor de tus labios.

  

  

  

  

Esperanza hacia un mundo nuevo

  

Y

o no soy nadie importante para decir esto, solamente un corazón, un alma más que vive en este mundo inconsciente, incoherente, negro y ciego.

Entre toda esta niebla espesa y oscura que me ahoga, encuentro el halo, una esperanza, una persona que me salva y me lleva a otro lugar, que me enseña y me habla de humanidad, del azul del cielo y del mar, de las montañas, la naturaleza... de la vida.

Un mundo donde vive gente como yo, que no necesita gafas para ver lo que pasa a su alrededor, donde existe la libertad, donde no hay miedo a gritar, a luchar por la verdad, una nueva ciudad, un lugar donde la palabra “guerra” no existe, la piel no tiene color, la mano se alza únicamente para salvar a otro, los niños solamente disparan sonrisas, la naturaleza esta viva, el cielo es el techo que da cobijo al necesitado y la tierra es el manjar para todo aquel que tenga hambre. Un mundo donde quiero estar.

Todo aquel que quiera sumarse que aclame ¡paz!

  

  

  

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*Alicia Natal Casas (Málaga, 1983) estudia 3.º de Magisterio, especialidad de Maestro en Lengua Extranjera, en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga. Curso académico 2004-2005.

  

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año IV. Número 31. Junio-Julio 2005. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2005 Alicia Natal Casas. Reservados todos los derechos © 2002-2005 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga (España).

  

  

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