N.º 31

JUNIO-JULIO 2005

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Alucinación

Nelly Gelpi Sapia* 

  

A

quella mañana, mi única preocupación era la cucaracha que andaba husmeando por el pasillo. Muchas veces intenté alcanzarla, pero fallaba. La vigilé y la vigilé... Por fin logré alcanzarla con la punta del zapato, dándole sobre el trasero que se amelcochó sobre el mosaico. En su cabeza, los tentáculos se movían a un lado y otro como si quisieran atrapar la vida.

¿Sufrirán su agonía las cucarachas? No lo sé, ni me importa, por eso la dejé ahí. ¿O sería por placer sádico?

Miré la punta de mis zapatos.  Siempre tuve la suerte de usarlos. ¿Suerte? ¿Acaso es suerte estos callos que me producen? ¿O son los callos una especie de justicia?

Mi zapato se acercó de nuevo a la cucaracha. La dejé sin aplastar. Me largué a mi habitación, mas no podía apartar mi pensamiento de ella. ¡Demonios! Comenzaron a surgir bichos por todos los puntos de la habitación. Decenas de cucarachas, cientos de cucarachas, miles de cucarachas. ¡Oh, no! Yo no bebo ni estoy enfermo del hígado.

Huí. Regresé al pasillo a ver la cucaracha con la esperanza de que ya estuviera muerta, pero se crispaba todavía, aunque sus tentáculos apenas oscilaban.

Lo cierto era que había una sola cucaracha. Para convencerme, fui de nuevo a mi habitación, y, claro, todas habían desaparecido.

¡Me reí a carcajadas! Me tiré en el lecho y me quedé dormido. Cosa extraña, no soñé con la cucaracha. Recordé aquello de la cancioncita... “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar...” ¡Compadre, yo no fumo marihuana!

Soñé, sí, soñé con unos pies descalzos caminando por un sendero: los pies se herían con las piedras y de la sangre roja de las heridas brotaban flores matizadas... (Dicen que los sueños en colores no son frecuentes).

Me desperté. ¿Qué sería de mi cucaracha? Continuaba allí. Sus tentáculos aún oscilaban. Me reí, ahora, con una risa más sosegada.

¿Por qué no acabar con ella? Pero no con el zapato, ya que estalla desagradablemente. ¿Con la mano? Es demasiado asquerosa. Escupí sobre ella y siguió imperturbable en su ritmo. ¡Qué resistencia!

Agarré un objeto para tirárselo. Cuando la enfoqué, vi que ya estaba muerta. Había perecido de consunción.

  

Las cucarachas pertenecen al mundo abisal. Me quité los zapatos porque me voy al mundo de los pies descalzos.  Quiero aprender cómo exterminan ellos a las cucarachas. Y no volveré a usar zapatos hasta que no haya más cucarachas ni más pies descalzos.

  

  

  

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*Nelly Gelpi Sapia, cubana de origen, vive actualmente en Miami, Florida, EE UU. Inspirada escritora, despliega su labor creativa tanto en el campo de la poesía como en el de la prosa, donde se mueve con brillante desenvoltura. Es autora de pensamientos y de series de poemas y relatos. Es autora del libro «Temas para Meditar», prologado por el poeta Fernando L. Pérez Poza y publicado por la Editorial Hojas de Luz, Madrid, 2002.

  

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año IV. Número 31. Junio-Julio 2005. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2005 Nelly Gelpi Sapia. Reservados todos los derechos © 2002-2005 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga (España).

  

  

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