N.º 30

MAYO 2005

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CARRETERAS RECTAS

Diego Llergo Morales* 

 

  

¡M

enudo coñazo de viaje!

En principio, le pareció buena idea volver al pueblo donde su padre nació y vivió sus últimos años, para hacerse cargo del viejo coche de su padre, restaurarlo y venderlo. Pero ahora, el monótono paisaje de La Mancha le aburría sobremanera y seguía pensando en voz alta mientras la vieja radio emitía un programa de música regional, que era lo único que podía sintonizar.

Pues espero que el Don Quijote tuviera palique de Sancho Panza, porque hacer esto, a caballo, tiene que ser la hostia de divertido.

Aprovechó que la carretera era recta y no circulaba ningún otro vehículo para buscar el tabaco en el bolsillo interior de la americana. Encendió el cigarrillo mientras marcaba el número de Marta.

Es que me aburro, tía.

Pues como te vean los picoletos hablar por el móvil, te van a poner una recetita que te vas a cagar.

Como vea un picoleto, me paro, le doy un abrazo y lo invito a un carajillo.

Colgó. Siguió mirando el paisaje y tarareando la música de las noticias. Estaba incómodo en el asiento y trató de echarlo hacia atrás. Al apretar la palanca, sintió que algo caía sobre su mano. Con el cigarrillo en la comisura de los labios, tanteó el suelo del coche para buscar lo que había caído. Lo encontró: tres sobres con destinatario, su padre, pero sin remitente.

Echó dos sobre el asiento del conductor y abrió uno de ellos. Contenía un papel manuscrito y una foto en la que se veía a su padre y a una mujer sonriente y feliz que sostenía a un niño en los brazos. Se reconoció en el niño, pero la mujer no era su madre.

Miró embelesado la foto teniendo que dar un volantazo para no invadir el otro carril. ¿Quién coño era esa mujer? Su padre o su madre no tenía tías ni recordaba ninguna conocida que se pareciera a la mujer de la foto. Desdobló el papel.

  

«Madrid, 20 de enero de 1970.

Tal como te prometí, te mando tu nueva vida.»

  

Miró pasar los escasos árboles que formaban el paisaje al borde de la carretera mientras se repetía. «¿Una nueva vida?. ¿Una nueva vida?». Le dio la vuelta a la foto y vio una dirección escrita con trazo rápido e inseguro.

Se acordó de los otros sobres y tanteó el asiento en busca de otro, que abrió rápidamente. Sólo contenía un papel y algo escrito con la misma letra que el anterior.

  

«Madrid, 21 de noviembre de 1969.

Lo haré, no quiero acabar como los demás.»

  

Volvió a mirar la fecha para comprobar que era anterior a la primera nota. Buscó el último sobre y lo rasgó sin contemplaciones. Leyó con las manos en el volante tras comprobar con una breve mirada que la carretera seguía siendo igual de interminable y recta.

  

«Madrid, 15 de septiembre de 1969.

Los has matado a todos por encontrarla a ella. Yo no cederé. ¿Crees que vale la pena después de lo que te hizo?»

  

Arrojó la carta al asiento y paró en una gasolinera que tenía a la vista. Bajó del coche para buscar más sobres debajo del asiento. Encontró uno, pero, a diferencia de los otros, éste era su padre quien escribía la carta, pero jamás la mandó.

  

«Gandía, 15 de mayo de 1970.

He ido a la dirección que me mandaste con la foto. Ahora ya tengo a mi hijo. La he matado y he encontrado tus cartas donde viene tu dirección.»

  

La radio seguía sonando, pero, después de cien kilómetros de carreteras rectas, todo le daba vueltas.

  

  

  

  

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*Diego Llergo Morales (Gandía, Valencia, 1969) es ingeniero informático. Buen lector, empieza a dar sus primeros balbuceos literarios en diversas webs y varias revistas digitales. Aún no ha publicado nada. Ahora nuestra revista le brinda la oportunidad de dar a conocer todo cuanto sea capaz de pergeñar la actividad creativa de sus neuronas.

  

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año IV. Número 30. Mayo 2005. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2005 Diego Llergo Morales. Reservados todos los derechos © 2002-2005 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga (España).

  

  

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