COMIENZOS LITERARIOS

Antonio José Quesada

 

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N

unca jamás me había sentido mejor en una librería, y eso que las frecuento bastante. Pero aquello fue fantástico. A toro pasado, me doy cuenta de lo que significó para mí. De que me hizo mucha ilusión, la verdad. ¡Era tan joven...!

Había decidido esa tarde comprar un volumen con todas las “Novelas Ejemplares” de Cervantes, porque no andaba mal de precio y es una lectura para gozar, pero también para aprender a escribir. O sea, de esas que nunca vienen mal. Me puse en la cola para pagar y, entonces, fue cuando sucedió. Entonces lo vi y tuve que reprimirme para no saltar de alegría y dar todo un espectáculo. La señora que estaba delante de mí en la cola para pagar sus compras llevaba mi poemario. Era la primera compradora de mi libro que conocía en directo, personalmente, con las manos en la masa. Me hizo ilusión.

La cola se eternizaba como consecuencia de que la caja registradora, que si en su día fallaba con las pesetas, ahora fallaba con los euros. Esto de los euros suena más europeo, la verdad, aunque no sintoniza con eso que quería Ortega de españolizar Europa o algo por el estilo. Pero no era momento para Ortega y sus cosas: la señora, mientras esperaba, abría mi libro y leía algo. Esto sí que era grande para mí.

¾Se lanza usted a lo moderno, ¿no? ¾le comenté en un momento en que me dirigió esa mirada solidaria que tenemos siempre los damnificados por cualquier tipo de colas de espera.

¾Bueno, he estado mirando y me ha parecido interesante las cosas que escribe este chico. Además, es de Málaga y todo. Paisano. Habrá que echarle una mano, ¿no?

¾¿Sí? ¿Es de Málaga? No sé, nunca he leído nada de él. No me suena ni su nombre.

¾Es su primer poemario, según dice aquí. Aunque es doctor en Derecho.

¾¿Doctor en Derecho? Entonces no creo que termine de saber bien de qué va esto de la literatura, ¿no? Ellos se dedican a una prosa técnica, aburrida y difícil de leer.

¾Pues es todo lo contrario, joven, échele un vistazo. El chico maneja las palabras con agilidad y eso me ha gustado. No es nada barroco ni mete paja para rellenar. En un verso, más que en ningún otro tipo de escrito, todo lo que no es necesario sobra, y él parece haber asimilado esta idea. Se lee como hablamos usted y yo.

¾¿Poesía leída como hablamos usted y yo? Mala poesía debe ser entonces.

¾No crea, joven. ¿Acaso la poesía debe ser suspirar a la Luna y ser capaz de empalmar barroquismos en versos académicamente perfectos? La poesía es más que eso, afortunadamente.

¾Pues supongo que lleva razón, señora. No me disgusta su razonamiento. Tendré que revisar mis lecturas.

¾Piénselo, joven. La poesía es una actitud ante la vida que, sólo a veces, se plasma en papel. Pero, sobre todo, es más. Es mucho más que rimar palabras.

 

Fue una pena que la maldita caja volviera a funcionar y a tragar euros. No pude seguir charlando con mi lectora, de la que estaba aprendiendo más que de muchos libros.

Pagué mi libro y me fui. A ver, qué iba a hacer ya allí.

 

FIN

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año III. Número 24. Noviembre 2004. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2004 Antonio José Quesada Sánchez. © 2002-2004 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga. Cualquier reproducción total o parcial debe contar con autorización expresa.