N.? 42

JULIO-AGOSTO 2006

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Los seis faros del litoral malague駉

Jos? Antonio Molero  

  

  

S

eg鷑 la definici髇 del Diccionario del Bureau Hidrogr醘ico Internacional, ‘faro’ es 玼na estructura distintiva sobre una costa o alejada de la misma que presenta una luz principal destinada a servir de ayuda a la navegaci髇? M醩 precisamente, una construcci髇 costera que posee una se馻l luminosa caracter韘tica cuya funci髇 es orientar al navegante. Generalmente, los faros se hallan ubicados en puntos destacados del litoral, en lugares altos, notables, ya sea artificiales o naturales. El dise駉 y los materiales para su construcci髇 est醤 directamente relacionados con el sitio de emplazamiento. Por ello, es primordial que la torre sea un soporte s髄ido y que su altura sea considerable sobre el nivel del mar, pues el alcance que se quiera dar a la luz depender?precisamente de su elevaci髇.

  

Mapa de la provincia de M醠aga

  

Los faros del litoral malague駉

Desde el siglo XIX, en la costa malague馻 se levantan seis faros para guiar a los marinos que se acercan: el de M醠aga, Punta Doncella (Estepona), Marbella, Punta de Calaburras (Mijas), Torre del Mar y Torrox, la mayor韆 de ellos, salvo el de M醠aga ciudad, fueron obra del ingeniero Antonio Molina. La Autoridad Portuaria de M醠aga tambi閚 est?encargada de mantener el de la isla de Albor醤. A la provincia le faltan a鷑 dos luces gu韆s. Y as? en la d閏ada de los noventa, se plante?la necesidad de levantar dos nuevos faros: uno en Marbella (en Cabo Pino, Punta Ladrones) y otro, en Benalm醖ena, pero la falta de entendimiento entre administraciones ocasion?que nunca llegaran a hacerse.

Los faros de M醠aga se dividen en dos grupos: los de recalada, que son los que se utilizan para arribar a puerto, como es el caso de los de M醠aga y Marbella, y los de tr醘ico, entre los que se incluyen los de Torrox, Torre del Mar, Calaburras y Estepona. El de la isla de Albor醤 tiene la funci髇 de regular el tr醘ico mar韙imo, muy denso en el Mediterr醤eo occidental, as?como el de avisar del peligro que supone la presencia de este islote en medio de una zona a media distancia entre los continentes europeo y africano. No obstante la notoriedad de que goza la Farola, el faro m醩 importante de la provincia de M醠aga no era ni es el de la capital, sino el de la Punta de Calaburras, en Mijas, el m醩 occidental de todos y el que, en realidad, utiliza la navegaci髇 comercial y recreativa de M醠aga para embocar el estrecho de Gibraltar.

  

Todos los faros son diferentes

  
     

El faro de M醠aga, m醩 conocido como la Farola. 

  

Los faros no son todos iguales a los ojos de quienes los miran desde el mar, ni todos tienen el mismo alcance ni la misma cadencia de destello, de ah?la necesidad de que aparezcan bien especificados en las cartas de navegaci髇 de los marinos en cada zona geogr醘ica, para que evitar su confusi髇 con el faro siguiente. Por ejemplo, el faro de M醠aga emite tres destellos continuados, m醩 uno fugaz cada veinte segundos, lo que imposibilita confundirlo con el de Torre del Mar, que emite un destello fugaz, seguido de dos continuos cada diez segundos. Es como un c骴igo que los hombres de mar identifican sin problema alguno.

  

La Farola de M醠aga

El faro de M醠aga, conocido entre nosotros como la Farola, fue obra, a diferencia de los otros, del ingeniero Pery y Guzm醤, que dise耋 su proyecto tomando como referencia todos los de su tiempo, y as? en sus inicios, estuvo dotado de una l醡para de aceite, combustible que fue sustituido luego por parafina y, posteriormente, por gasolina.

Durante la Guerra Civil, el 28 de agosto de 1936, la Farola de M醠aga se apag?por orden de la Comandancia de Marina, todav韆 a las 髍denes de la Rep鷅lica. No s髄o eso, como su silueta serv韆 de referencia a la artiller韆 naval y a la aviaci髇 del ej閞cito sublevado, el Comit? Central de la Flota Republicana orden?que se pintara de color tierra, con manchones oscuros y claros para camuflarla. A pesar de las precauciones que se tomaron, la Farola sufri?los efectos devastadores de la guerra, hasta que en 1939, ya restablecida la paz en Espa馻, se reconstruy? con la forma que hoy la conocemos y se pint?de blanco.

  
     

Faro de Calaburras (Mijas).

  

La Farola es ya una parte de la historia de M醠aga y de buena parte de la historia personal de los malague駉s: sus piedras y sus intermitentes destellos han sido testigos mudos, con alg鷑 gui駉 de complicidad, de muchas an閏dotas entre enamorados o contrabandistas. Los faros tienen su propia historia, que ya ha sido recogida en m醩 de un libro.

  

El faro de Calaburras

El faro de la Punta de Calaburras est?situado en la costa de Mijas y adquiri? especial dimensi髇 en los a駉s treinta del siglo XX. El antiguo qued? desfasado y se levant? otro m醩 alto, con equipos m醩 modernos, entre los que cabe destacar un aparato trivalvo —que le permite la emisi髇 de destellos hacia el mar y el cielo—, con linterna para navegaci髇 a閞ea y mar韙ima. Se coloc? teniendo en cuenta que por ah?pasaban los aviones Lateco閞e de la l韓ea Toulouse-Casablanca y las naves militares de la base de Tablada en la zona de Melilla y Alhucemas. Calaburras fue, pues, el primer faro aeromar韙imo espa駉l; hoy lo son, adem醩, los de M醠aga y Estepona.

  

El faro de Torre del Mar

  
     

Faro de Torre del Mar.

  

El faro de Torre del Mar data de 1864 y ha sido el que m醩 veces se ha mudado de ubicaci髇. Primero, fue colocado en la desembocadura del r韔 Almanzora, pero las inundaciones acaecidas en 1880 se lo llevaron, como era previsible, a pesar de dos espigones que lo flanqueaban. Luego, en un castillete de madera y adobe se har韆 otro provisional, que durar韆 bastante, hasta que, en 1930, naci?el proyecto del que ser韆 casi definitivo. Pero ocurri? lo que en casi toda la Costa del Sol: era una torre de 11 metros de altura que se ergu韆 en una zona en la que el boom tur韘tico hab韆 empezado a levantar a su libre albedr韔 edificios inmensos que contrastan con la belleza paisaj韘tica de la zona y atentan despiadadamente contra el m醩 elemental sentido de la est閠ica; y a鷑 m醩: el hombre gan?al mar un kil髆etro de arena. Convertida, pues, en un obst醕ulo y despose韉a de funcionalidad, la torre se llev?entonces al paseo mar韙imo, hecho que suscit?en su momento la misma pol閙ica que ya hab韆 acompa馻do a la reconstrucci髇 de la Farola de M醠aga: se le tuvo que poner una pantalla detr醩 para evitar las molestias que causaba el haz de luz a los vecinos de las viviendas de los alrededores.

  

El faro de Torrox

  
     

Faro de Torrox.

  

Su vecino, el de Torrox, fue destino maldito para los torreros hasta el a駉 1950. Estaba a escasos kil髆etros del pueblo, pero sin camino de acceso e incomunicado por un desierto de dunas, circunstancias estas que ven韆n a encarecer su mantenimiento, ya que los t閏nicos cobraban un plus de aislamiento por trabajar en 閘 y, adem醩, los v韛eres llegaban de tarde en tarde y cargados en mulas. Lo contrario de lo que le ocurri?al de Marbella, que, de la noche a la ma馻na, despert?en mitad de una selva de hoteles y chal閟; un para韘o gratuito al que los funcionarios que pod韆n elegir esa torre no quisieron renunciar.

  

El faro de Albor醤

Antes, y comprensiblemente, al que nadie quer韆 ir es al de Albor醤. La soledad es la due馻 de aquel risco, que no tiene ni puerto, s髄o atracaderos. La torre se construy?en 1859 en una antigua fortaleza que se levant?en la Alta Edad Media para evitar posibles invasiones procedentes del Norte de 羏rica. El faro era necesario, pero deven韆 un hueso duro de roer para un torrero. Uno de los momentos m醩 desagradables para los nuevos fareros que llegaban a la isla lo constitu韆 el hecho de que, al asomarse por su ventana, ve韆n un cementerio con las tumbas de algunos que les precedieron en su funci髇. Los v韛eres eran tra韉os por un barco cada medio a駉. En la actualidad, la automatizaci髇, trajo la salvaci髇 a estos funcionarios.

Los faros, hoy

En la actualidad, los faros no tienen como anta駉 dos t閏nicos con sus familias residiendo en ellos, cuid醤dolos las 24 horas del d韆. Est醤 automatizados y llevan una c閘ula fotoel閏trica de encendido cuando la luz exterior es insuficiente. Sin embargo, no todas las torres est醤 desabitadas. Desde la d閏ada de los 90, con motivo de la Ley de Puertos y Marina Mercante, dos t閏nicos y un encargado se emplean en su mantenimiento y cuidado. Los faros dotados de un t閏nico residente son los de Estepona y Torrox, y el que tiene un encargado es el de la Punta de Calaburras.

Hoy, aun cuando los sat閘ites artificiales parecen reinar en cada barco, los faros siguen mudos, aplicados a su trabajo, que es ser luz gu韆 de los marineros y fuente de inspiraci髇 de unos pocos rom醤ticos que saben encontrar en esa estela de luz que dibujan alguna  historia que dejaron atr醩.

        

Faro de Punta Doncella (Estepona).

Faro de Marbella.

  

  

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Jos? Antonio Molero Benavides (Cuevas de San Marcos, M醠aga) ha cursado los estudios de Magisterio y Filolog韆 Rom醤ica en la Universidad de M醠aga, en donde ejerce en la actualidad como profesor de Lengua, Literatura y sus Did醕ticas. Desde que apareci?su primer n鷐ero, est?al frente de la direcci髇 de GIBRALFARO, revista digital de publicaci髇 mensual patrocinada por el Departamento de Did醕tica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de M醠aga.

  

  

CONOCER M罫AGA. Suplemento mensual de GIBRALFARO. Revista de Creaci髇 Literaria y Humanidades. A駉 V. N鷐ero 42. Julio-Agosto 2006. Director: Jos?Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright ?2006 Jos?Antonio Molero Benavides. Reservados todos los derechos ? 2002-2006 EdiJambia & Departamento de Did醕tica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educaci髇. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de M醠aga. 29071 M醠aga (Espa馻).

  

  

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