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N.º 41

JUNIO 2006

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La estafa de "El Código da Vinci"

  

    

P.D.|Lunes, 5 de junio de 2006

  

C

annes ha sido la puesta de largo de la última película de Dan Brown. Un estreno que este viernes se verá en las pantallas de todo el Globo y será el momento en el que las dudas, las críticas y los ríos de tinta que ha generado la película El Código da Vinci desvelen la auténtica magnitud de la novela homónima de Brown.

  
     

Dan Brown, autor de la controvertida novela "El Código da Vinci", que lo ha convertido en millonario.

  

Su argumento, que ha dado un duro golpe a la línea de flotación de la Iglesia, es un controvertido tema de debate del que el Opus Dei ha tomado las riendas. «El problema de un guión de este tipo es que ‘criminaliza’ a un grupo de personas», ha afirmado el máximo responsable de la relación con los medios de comunicación, Marc Carroggio, resumiendo el malestar que en la Obra ha generado el libro de Dan Brown, acentuado ahora por la película dirigida por Ron Howard y protagonizada por Tom Hanks y Audrey Tautou.

  

Un fenómeno popular

Pero los recelos de la Iglesia Católica nacieron hace ya un tiempo, cuando millones de lectores se engancharon al atractivo argumento que El Código da Vinci ofrecía. El transporte público llegó a convertirse en una estampa que parecía un anuncio publicitario de la obra de Brown. Todos los días, decenas de portadas del libro te miraban inquisitivas desde las manos de sus lectores. El mundo se dividió en dos clases de personas: las que habían leído el libro y las que no.

En EE UU, donde los católicos tienen mucha fuerza representativa en la sociedad, desde las asociaciones de padres, los púlpitos de las iglesias y las declaraciones de importantes representantes del cristianismo se exhortaba a los creyentes a no leer ‘ese libro’. Pero, claro, bastó que lo prohibieran para comprobar cómo las ventas se disparaban de manera indecible y su autor veía incrementar las ediciones de su novela, al tiempo que cerraba un millonario acuerdo para ceder los derechos al cine.

Ésta fue la clave. La mejor publicidad a El Código da Vinci se le han dado sus detractores. Ahí reside su éxito. La novela (que de ahí no pasa) sabe crear un clímax cargado de acusaciones a la Iglesia y despierta grandes dudas sobre aspectos de nuestra cultura que parecía infranqueables. Pero ha llegado el momento crucial y las grandes expectativas que suscita la narración de Dan Brawn no dan la talla; sinceramente, la película defrauda.

 

La postura del Opus Dei

La mejor forma de combatir un infundio, es exponer la verdad al alcance de todos. Por eso, en vez de enfardarse, la Iglesia ha buscado maneras de contrarrestar la ofensa. Así, la Conferencia Episcopal Estadounidense ha puesto a disposición de los interesados la página http://www.jesusdecoded.com, donde se informa sobre la vida de Jesucristo, la enseñanza católica y otros temas que aparecen en Código da Vinci.

Por su parte, el Opus Dei, en declaraciones de la Oficina principal, se queja de criminalizar a una institución que en el mundo abrazan decenas de millones de personas. Con todo, distintas personas de la Obra coinciden al señalar que no han emprendido (ni lo harán) ninguna campaña de boicot.

En un comunicado de la Oficina de Información de la prelatura personal en Roma se dice: «No tenemos ningún deseo de polémica, no habrá ningún boicot ni nada parecido. Seguiremos manejando esta situación con una actitud de transparencia, serenidad y espíritu constructivo». Y además, señala cuál es la piedra angular del malestar que esta narración ha despertado en la Iglesia en general y en el Opus Dei en concreto: «El Código da Vinci ofrece una imagen deformada de la Iglesia Católica. La publicidad del libro y de la película representan una buena oportunidad de mostrar la auténtica realidad de la Iglesia».

  

Catálogo de ficciones

Algunos allegados a la organización creada por Josemaría Escrivá dicen que El Código da Vinci da la imagen de un Opus Brown. «El Opus Dei afirman no tiene nada que ver con lo que se muestra en una novela cuyo problema más grave es que falsea la persona de Cristo y la Iglesia». Ese Cristo que describe El Código da Vinci es un hombre corriente que se enamora de María Magdalena y con la que llega a tener descendencia. Esto explica que uno de los pilares del El Código sea el Priorato de Sión, una organización secreta históricamente inexistente cuya misión es proteger al linaje de la sangre de Cristo.

  

     

  

En esta línea, un dato curioso que llegó al extremo de provocar carcajadas entre el público asistente a la gala del preestreno en Cannes fue la revelación de que la protagonista (Audrey Tautou) es la descendiente de Jesús y María Magdalena. Y eso que el autor sostiene que sus novelas se alimentan de la verdad histórica.

La narración incluye, asimismo, el momento en que el emperador romano Constantino (convertido por interés político al cristianismo en el año 313, si bien rendía culto a Apolo a hurtadillas) otorga a la figura de Jesús el halo de la divinidad. En este contexto, Dan Brown describe a la Iglesia como toda una institución histéricamente afanada en ocultar estos y otros pasajes de la vida de Cristo.

Por tanto, su atractivo no es el componente literario, sino la satisfacción del natural morbo humano en un argumento mejor o peor montado. Los lectores señalan que la historia crea grandes expectativas narrativas que Brown, sencillamente, no sabe terminar. Y la crítica, más experta, no han dejado de ella ni títere con cabeza.

Si, como afirman desde la Obra, la publicación de la novela y el estreno de la película no va a desatar la ira de sus responsables, algo que no ocultan es el malestar y el daño que pueden hacer referencias hirientes para los católicos. «Esta historia que nos ocupa es bastante desagradable, porque ataca a la Iglesia en puntos claves en la vida de millones de personas. No es bueno ofender, el fin no justifica los medios. Hay un derecho a la buena fama, a la información veraz, compatible con la libertad artística o de expresión».

  

Mensaje aclaratorio

Estas ficciones a las que se hace referencia fueron protagonistas de un intento por parte del Opus Dei de querer dejar patente a las decenas de millones de personas que asistirán a los cines de que se trata de una obra alejada de la realidad histórica y de la realidad cristiana. Con este propósito, el pasado mes de abril se especulaba con que Sony (distribuidora de la película) incluyera un mensaje al inicio del filme con este propósito.

Aquí se reproduce un estrato de la carta que la Oficina de Información del Opus Dei remitió a la empresa: «Esta Oficina se siente en la obligación de manifestar su disponibilidad para informar a quien desee conocer la realidad del Opus Dei, que nada tiene que ver con el retrato que dibuja esa novela. Cualquiera de ustedes que desee alguna información no tiene más que dirigirse a esta Oficina y contestaremos lo antes posible, con mucho gusto: nuestras puertas están abiertas. [...] Algunos medios de comunicación han escrito concretamente que Sony está valorando la posibilidad de incluir al principio de la película un ‘disclaimer’ que aclare que ésta es una obra de ficción, y que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Una eventual decisión de Sony en ese sentido sería un gesto de respeto hacia la figura de Jesucristo, la historia de la Iglesia y las creencias religiosas de los espectadores».

Pero, lógicamente, la distribuidora ha sabido aprovechar el envite del mercado y se ha negado a introducir cualquier tipo de frase. Los enteros de publicidad del largometraje no pueden estar más altos. Este viernes muchos saldremos de dudas.

Carcajadas, dolores de cabeza, pasiones y rencores, sea lo que fuere que vaya despertar esta película, muchos tal vez olviden que se trata precisamente de eso, de una película y de nada más. ¡Cuántas veces nos han contado una y aquí estamos serenos y tranquilos.

  

  

  

  

  

  

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año V. Número 41. Junio 2006. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2006 P.D. Todos los derechos reservados © 2002-2006 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga.