N.? 35

DICIEMBRE 2005

14

  

  
  

  

  

Literatura en salsa rosa con tomate

Jos? Antonio Molero  

  

  

  

E

    

Mar韆 de la Pau Janer, Palma de Mallorca, 1966), ganadora en la 54.?edici髇 del Premio Planeta con su novela Pasiones romanas.

  

l intercambio de halagos emponzo馻dos entre el escritor, premio Cervantes y columnista de El Mundo Francisco Umbral y el tambi閚 escritor, periodista y miembro de la RAE Arturo P閞ez-Reverte no es una novedad. No es, en efecto, la primera vez que el escritor madrile駉 embiste lanza en ristre contra el estilo literario de P閞ez-Reverte. Como recuerda este 鷏timo en un art韈ulo suyo que ha sido recientemente muy comentado por la cantidad de calificativos de todo tipo que profiere contra Umbral, el lance dio se馻les de vida hace unos a駉s, con motivo de unas cr韙icas del escritor murciano contra Jorge Luis Borges, al que lleg?a tildar de snob (sin髇imo de gilipollas en el peculiar diccionario de P閞ez-Reverte, seg鷑 los m醩 doctos) por haber afirmado el inmortal argentino que, le韉o El Quijote en castellano, la obra de Cervantes le parec韆 玼na mala traducci髇?de su edici髇 en ingl閟. El premiado con el Cervantes reaccion? virulentamente contra las cr韙icas vertidas por el acad閙ico contra Borges, y ah? par?el duelo hasta el n鷐ero 944 de El Semanal (27 noviembre - 3 diciembre), en el que irrumpe P閞ez-Reverte desde su secci髇 揚atente de Corso?con su escrito El muelle flojo de Umbral, c醬stica r閜lica al comentario que, con motivo de la entrega de los 鷏timos premios Planeta, se le ocurri?aducir a Umbral al argumentar la falta de calidad literaria que la Cr韙ica est? echando tanto de menos en los autores galardonados en los 鷏timos cert醡enes literarios. El antagonismo entre ambos escritores hab韆 despertado de su transitorio letargo.  D閙osle un breve repaso a los hechos.

  

I

El pasado 16 de octubre, la agencia EFE daba la noticia de que la escritora Mar韆 de la Pau Janer hab韆 resultado ganadora en la 54.?edici髇 del Premio Planeta con la novela Pasiones romanas, que le report?los 601.000 euros que acompa馻n al galard髇 literario mejor dotado de las letras hispanas. Por su parte, el peruano Jaime Bayly quedaba finalista con Y de repente, un 醤gel.

Tras su normal sorpresa ante la noticia y la posterior lluvia de felicitaciones, la autora declar?ante los numerosos asistentes que su novela hab韆 sido escrita con 玡sfuerzo y pasi髇?y que supon韆 玼na apuesta [personal] muy fuerte? Dijo tambi閚 que Pasiones romanas habla del azar, y, de hecho, comienza con un hecho casual que cambia la vida de uno de los dos protagonistas masculinos de la historia; se trata, en fin, de 玼na historia de amor y de los encuentros y desencuentros que provoca el amor; un relato sobre las segundas oportunidades en una 閜oca vertiginosa que a veces nos hace creer poco en segundos trenes? La novela sit鷄 la acci髇 entre Mallorca y Roma, aunque el gran escenario es la capital italiana, 玭o la ciudad monumental, sino la Roma m醩 escondida, la de las callejuelas y las peque馻s plazuelas del Trast関ere en invierno?

  
    

Juan Mars?(Tarragona, 1933), escritor y miembro del jurado que otorg?el Premio Planeta 2005.

  

Hasta aqu?todo normal, como todos los a駉s. Pero el diablo, que no pega ojo, no estaba dispuesto a que todo le saliese bordado a la escritora mallorquina. A guisa de Pandora, la caja de los truenos la abri? el escritor catal醤 Juan Mars? Era previsible, porque ya lo hab韆 hecho notar el d韆 anterior. Mars? miembro del jurado que concedi?el Planeta a Mar韆 de la Pau, volvi?a afirmar que ninguna de las dos novelas galardonadas ten韆 suficiente calidad literaria y que, por ese motivo, por respeto a su conciencia, no hab韆 votado, a ninguna de las dos. Argument?Mars?que la novela ganadora adolece de dos problemas capitales: por un lado, un ritmo narrativo tan pormenorizado y tan meticuloso que es capaz de impacientar al lector m醩 sosegado, y, por otro, la insufrible decantaci髇 hacia lo sentimental que impregna todo el texto. Continu?Mars?la explicaci髇 de su voto afirmando que 玡n un pa韘 con tantos premios literarios, que se produzca s髄o media docena de buenas novelas al a駉 es puro milagro? y culmina su intervenci髇 afirmando que 玠esde el punto de vista comercial, el Premio Planeta funciona como una seda, pero, desde la 髉tica literaria, es m醩 que dudoso?

Como tambi閚 era de prever, Mars?arremeti?sus cr韙icas contra la novela finalista, reprochando a Bayly que 玶ecurre a un escritor, sin que luego desarrolle c髆o influye la cuidadora de la casa en la creaci髇 literaria del protagonista. Es como si se clavara un clavo en una pared, sin que al final se cuelgue ning鷑 cuadro?

La igualmente miembro del jurado y directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Reg醩, manifest?asimismo su frustraci髇 poniendo de manifiesto que esperaba que el nivel del Planeta fuera m醩 alto, y destac?como incidencia positiva de esta edici髇 que la poca unanimidad hab韆 propiciado 玼n largu韘imo y enconado debate sobre literatura, que siempre se echa en falta en Espa馻?

  

II

  
    

Francisco Umbral (Madrid, 1935), escritor galardonado con el Premio Cervantes y columnista del diario "El Mundo".

  

No cesaron aqu?las cr韙icas a la novela vencedora en el Planeta de este a駉. El 8 de noviembre, el diario El Mundo lanzaba a los cuatro vientos la noticia de que, durante la presentaci髇 p鷅lica de los Premios Planeta 2005, el escritor, premio Cervantes y columnista Francisco Umbral se sumaba a la pol閙ica iniciada por Juan Mars?al criticar la baja calidad de las obras presentadas a este jugoso galard髇 literario, asegurando que el libro Pasiones Romanas era una 玭ovela sin estilo? defecto este cuya impunidad y tolerancia no le resultaban ya extra馻s en las nuevas tendencias literarias, ya que la novela en cuesti髇 se enmarcaba en las ltimas formas de moda, que no se sabe si son buenas o malas? como ocurre con las novelas de Arturo P閞ez-Reverte, que 玹ampoco tiene estilo y ning鷑 cr韙ico se lo reprocha? y sentenci? que 玞on la muerte del estilo, vendr?la muerte de la literatura, que es lo que representan esos grandes best-seller que se venden ahora?

  

III

P閞ez-Reverte recogi?el guante lanzado por Umbral un par de semanas antes. Y ahora, pr髕imos ya a su extinci髇 los 鷏timos d韆s de 2005, por el inter閟 que ha despertado entre muchos lectores los dardos emponzo馻dos que arroj?el autor murciano (con fundamento o injustamente, no tomaremos partido) contra Umbral desde su secci髇 y escrito arriba mencionados, estimamos de mayor inter閟 que un comentario nuestro la reproducci髇 completa del art韈ulo de P閞ez-Reverte, para que, entre otras cosas, puedan juzgar nuestros lectores sin ning鷑 apunte mediatizado:

獺ace a駉s tuve una pol閙ica con Francisco Umbral que acab? cuando escrib?un art韈ulo titulado Sobre Borges y sobre gilipollas, donde el gilipollas no era Borges. Desde entonces, en lo que a m?se refiere, Umbral ha permanecido mudo; cosa que en un teclista con su logorrea ?/span>玡scribe como mea?/span>, dijo de 閘 Miguel Delibes?/span> supone un prodigio de continencia. Pero el tiempo pasa, la edad termina afloj醤dole a uno el muelle, y ahora vuelve a meterme los dedos en la boca. El estilo, o sea. Al maestro de columnistas no le gusta mi estilo literario, y le sorprende que se lean mis novelas. Tambi閚, de paso, le parece inexplicable que nadie lea las suyas, ni aqu?ni en el extranjero. Que fuera de Espa馻 no sepan qui閚 es Francisco Umbral, eso dice tenerlo asumido: su prosa es tan perfecta, asegura, que resulta intraducible a otras lenguas cultas. Pero no vender aqu?un libro lo lleva peor. No se lo explica, el maestro. Con su estilo. As?que voy a intentar explic醨selo. Con el m韔.

Francisco Umbral tiene ?/span>y nos lo recuerda a cada instante?/span> la mejor prosa de Espa馻. Tambi閚 cultiva una imagen, m醩 social que literaria, inspirada en el malditismo narcisista y la soledad del escritor incomprendido y genial. Pero eso es cuanto tiene. Nunca pis?una universidad como alumno, ni ley?un cl醩ico, ni tuvo una formaci髇 que trascendiera la cita, el plagio entreverado y el picoteo de lo ajeno. La lectura tranquila de sus libros y columnas s髄o revela frivolidad superficial, incultura camuflada bajo la brillante escaramuza del estilo. En realidad, Umbral nunca tuvo nada que decir. La idea, el comentario o el libro citados en abundancia aqu?y all??/span>a menudo de forma incorrecta, como ocurre con Borges y la Biblia, entre otros?/span> casi nunca provienen de lecturas directas, sino que delatan la tercer韆 de la revista, suplemento cultural, antolog韆 o texto ajeno donde fueron espigados. Sospecho, adem醩, que Umbral anda muy flojo de lenguas, lo mismo vivas que muertas, aunque para el estilo le baste con la que tan bien maneja. Y en cuanto a la gran novela b醩ica, la que forma los cimientos de todo novelista s髄ido, su ignorancia resulta asombrosa en un escritor de tales pretensiones. Por eso resulta esclarecedor que, en sus innumerables intentos frustrados de novelar, mencione siempre con desprecio a Cervantes, Gald髎, Dickens, Tolst骾, Dostoievski o Baroja, y entre los contempor醤eos, a Mars? M鷍ica Lainez o Vargas Llosa; o que cometa la bajeza de situar al honrado Jos?Luis Sampedro o al dign韘imo e impecable Luis Mateo D韊z a la misma altura que a Ma馻s, el chico del Kronen. En esa l韓ea, las universidades s髄o valen para algo cuando invitan a Umbral, y le pagan. Igual que los premios literarios, el Cervantes o la Real Academia: s髄o tienen prestigio si 閘 los consigue.

  
    

Arturo P閞ez-Reverte (Cartagena, Murcia, 1951), escritor, miembro de la RAE y columnista del suplemento "El Semanal".

  

Y es que Umbral no escribe literatura: 閘 es la literatura Borges y yo?/span>, afirmaba sin complejos hace unos a駉s?/span>. Y si la gente no lo lee, es porque a la gente no le interesa la literatura; no porque no le interese Umbral, ni porque repugne, por ejemplo, el sexo turbio que impregna sus novelas; m醩 turbio a鷑 cuando imaginamos al propio Umbral practic醤dolo. Un personaje de quien Jimmy Gim閚ez Arnau ?/span>que no se dir韆, en rigor, espejo de virtudes?/span> ha escrito: 玃adece c醤cer de alma?/i>.

La cita no es casual, porque, adem醩 de ser un periodista que nunca dio una noticia, de que en sus novelas y columnas no haya una sola idea, y de alardear de una cultura que no tiene, lo que trufa toda la obra de Umbral, desde el principio, es su bajeza moral. La 玦nfame avilantez?/i> que, ya metidos en citas, le atribuy?la poetisa Blanca Andreu. Siempre estuvo dispuesto a despreciar a novelistas ancianos o fallecidos como Gironella, Aldecoa, o el Cela a cuya sombra en vida tanto medr??/span>y a quien dedic? caliente el cad醰er, un librito oportunista e infame, escrito, eso s? con estilo sublime?/span>, o a insultar y se馻lar con el dedo a antiguas amantes y a mujeres que le negaron sus favores; aunque esto lo hace s髄o cuando no pueden defenderse y sus maridos est醤 muertos o en la c醨cel. Tan miserable h醔ito no lo mencionar韆 aqu?de limitarse a lo privado; pero es que Umbral tiene la bajuner韆 de salpicar con 閘 su literatura. Su bello estilo. A todo eso a馻de una proverbial cobard韆 f韘ica, que siempre le impidi?sostener con hechos lo que desliza desde el cobijo de la tecla. Pero al detalle iremos otro d韆. Cuando me responda, si tiene huevos. A ver si esta vez no tarda otros cinco a駉s. El maestro.?/span>

Ah?queda la cosa.

  

*     *     *

  

No es, pues, un duelo nuevo. Y aunque, l骻icamente, el diario El Mundo, a trav閟 de su secci髇 揤ox Populi? curs?una breve respuesta varios d韆s despu閟 a P閞ez-Reverte por lo escrito contra su columnista, en el que, entre cosas, afirmaba que 玆everte no le llega a Umbral ni a la suela del zapato, ni como escritor, ni como intelectual? lo cierto es que Umbral no ha respondido todav韆, pero tenemos la impresi髇 de que, tarde o temprano, nos dar?a conocer su r閜lica a las palabras del padre del capit醤 Alatriste. Desde luego, conociendo a los contrincantes en liza, el enfrentamiento promete continuar. No creemos que Umbral encaje como un d骳il corderito el feroz pu馿tazo verbal que P閞ez-Reverte le ha propinado directamente contra las bruces.

  

  

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Jos? Antonio Molero Benavides (Cuevas de San Marcos, M醠aga) ha cursado los estudios de Magisterio y Filolog韆 Rom醤ica en la Universidad de M醠aga, en donde ejerce en la actualidad como profesor de Lengua, Literatura y sus Did醕ticas. Desde hace ya cuatro a駉s est?al frente de la direcci髇 de GIBRALFARO, revista digital de publicaci髇 mensual patrocinada por el Departamento de Did醕tica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de M醠aga.

  

  

GIBRALFARO. Revista de Creaci髇 Literaria y Humanidades. A駉 IV. N鷐ero 35. Diciembre 2005. Director: Jos?Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright ?2005 Jos? Antonio Molero Benavides. Todos los derechos reservados ? 2002-2005 EdiJambia & Departamento de Did醕tica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educaci髇. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de M醠aga. 29071 M醠aga.

  

  

 

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