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PABLO NERUDA Y CHILE

El mundo de la cultura se vuelca en homenajes al

«chileno más universal»

  

Manuel Délano, Santiago | Lunes 12 de julio de 2004

  

L

a celebración del centenario del nacimiento de Pablo Neruda, que con más de 600 actividades en 65 países se ha transformado en la mayor fiesta cultural realizada desde que Chile recuperó la democracia, volvió a situar al poeta, con plenos poderes, como la cumbre literaria de una tierra fecunda en letras.

El presidente Ricardo Lagos recordará hoy a Neruda, nacido hace exactamente un siglo como Neftalí Reyes, primero en su natal Parral, cuna también de Violeta Parra, una ciudad situada 300 kilómetros al sur de la capital, que conoció después porque su infancia la pasó en la más austral Temuco, y cerrará los festejos con una gala en Santiago.

Admirador de Neruda, Lagos, en su intimidad, ha recitado de memoria el Canto a Bolívar, que aprendió siendo joven, imitando la voz nasal del poeta, con los famosos versos:

Yo conocí a Bolívar

una mañana larga

en Madrid,

en la boca del Quinto Regimiento.

Padre, le dije,

¿eres o no eres o quién eres?

Y mirando al Cuartel de la Montaña

dijo: Despierto cada cien años

cuando despierta el pueblo.

Los mismos versos citó en un discurso en la dictadura, en la parroquia universitaria, donde se reunían opositores, emocionando a quienes escucharon.

«Neruda ha explotado como un volcán», resume el presidente de la comisión encargada de la celebración del centenario, Javier Luis Egaña. El intento de la dictadura (1973-1990) de marginarlo y levantar, como si hubiese sido contraria a él, a la poetisa chilena Gabriela Mistral, también premio Nobel de Literatura, quedó sepultado en el pasado y hasta la derecha e intelectuales conservadores se han adherido ahora a los festejos de quien fue senador y candidato presidencial del Partido Comunista. «Después de 17 años de marginación hemos recuperado a este chileno grande, con todas sus dimensiones, multifacético», agrega Egaña.

Eventos de todo tipo

Variadas expresiones han mostrado en estos días al autor de los versos de España en el corazón y uno de los creadores que más ha logrado acercar la poesía a personas de todas las clases sociales. Instalaciones, obras de teatro, cuadros inspirados en sus poemas de amor, música, fotografías de su funeral, de la nostalgia por su ausencia, exposiciones y libros inundan hoy salas, museos y librerías, mientras que en los mercados y ferias se venden pergaminos, agendas y libretas grabadas con versos suyos.

Sus tres casas, en Santiago (la “Chascona”, llamada así en homenaje a la frondosa cabellera de su última esposa, Matilde Urrutia); Valparaíso (la “Sebastiana”, bautizada así por el nombre de su constructor, el español Sebastián Collado), y la más conocida, en el balneario de Isla Negra (donde están sepultados Neruda y Matilde), todas convertidas en museos, abrieron sus puertas sin cobrar a los visitantes. El epicentro quedó en Santiago, en la estación Mapocho, donde se presentan más de cien artistas, incluyendo ballet, teatro, música, recitales de poesía, documentales, exposiciones.

Las celebraciones de la nerudomanía, que proseguirán toda esta semana y después, en septiembre, han llegado al plano culinario: 33 restaurantes ofrecerán menús nerudianos, con platos inspirados en las odas del poeta.

Hasta unas espiritistas intentarán convocarlo. Sus admiradores escriben en la “Sebastiana” un récord Guinness: el poema más largo del mundo. En Villa Alemana, una ciudad cercana, pondrán un gran tintero con una pluma en una plaza. Cien municipios lo recuerdan con programas propios.

Chile ha recuperado a su poeta

La recuperación de Neruda ha sido plena. Aunque de la vida de pocos chilenos se conocen tantos detalles, y muchos de los que lo frecuentaron han tratado de dejar su testimonio, a diario se iluminan nuevos aspectos biográficos, desconocidos, como perlas de un collar infinito.

El escritor José Miguel Varas, uno de sus amigos, que en 1952, en representación de la antifascista Alianza de Intelectuales, hizo el discurso de recepción al poeta cuando éste regresó al país después de haber sido perseguido por el Gobierno chileno de Gabriel González Videla, que, tras ser elegido con apoyo de los comunistas, se adhirió al macarthismo de esos años de guerra fría y los puso en la ilegalidad, escribió en 2003 Neruda clandestino, reviviendo el periodo en el que permaneció oculto. En su investigación, Varas detectó 13 domicilios donde Neruda estuvo escondido. Hace unos días dio a conocer en un artículo en la colección Nosotros, los Chilenos que había encontrado el decimocuarto domicilio donde el poeta estuvo oculto: una casa en un cerro de Valparaíso. «Podría escribir unas 50 páginas más con todo lo nuevo de lo que me he enterado del pasado de Neruda. Hasta me siento un poco acosado por él...», confiesa.

Neruda, poeta universal

Al “chileno más universal”, como tituló un libro, lo recuerdan en todos los continentes. Cien personalidades en 65 países recibirán medallas presidenciales de homenaje, se han bautizado calles y plazas en muchas latitudes, emitido estampillas y realizado actos. De todas las actividades, según Egaña, «de lejos, lo más grande, ha sido el concierto en Barcelona», en el que participaron Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Miguel Bosé y Joaquín Sabina, entre otros, y que será retransmitido en 15 países, llegando a millones de personas. Pero en Chile, cuando lo emitió un canal de televisión, sólo logró ocho puntos de audiencia: las interpretaciones de los versos de Neruda fueron derrotadas por un programa chabacano de un antiguo pinochetista en otra estación. Un animador de televisión lo atribuyó a que hay una generación, los hijos del régimen militar, que conocen muy poco al poeta, cuyas obras, especialmente la poesía más militante, sólo circulaba clandestina en la dictadura. Otros sostienen que hay ‘saturación’ con Neruda.

Mansilla, una evocación del poeta

Han emergido en estos días los rostros de algunos de los que se atrevieron a desafiar a la dictadura y fueron al funeral de Neruda, el primer acto masivo contra Pinochet, a pocos días del golpe del 11 de septiembre de 1973. Una de estas personas, el periodista Luis Alberto Mansilla, amigo del poeta, recuerda el día como especialmente frío y el cementerio rodeado de soldados, «mientras todos cantábamos ‘La Internacional’ en ese funeral heroico».

Mansilla estuvo por última vez con Neruda en Isla Negra el 30 de agosto de 1973, poco antes de su muerte. «Matilde tenía restringidas las visitas y estaba solitario en esos últimos días. Lo habían bajado a la biblioteca para conversar. Tenía conciencia de que su muerte se aproximaba, pero no de que era perentoria, y el peligro del golpe en Chile le producía espanto, se acordaba de Franco en España», rememora.

Hoy, con su aniversario, ha renacido, vigoroso y fresco, como escribió en 1949 en su Canto general:

Yo no voy a morirme. Salgo ahora,

en este día lleno de volcanes,

hacia la multitud, hacia la vida.

  

  

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Fuente documental: EL PAÍS, edición del lunes 12 de julio de 2004.

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año III. Número 22. Julio-Agosto 2004. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2004 Manuel Délano / EL PAÍS. © 2004 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga.