N.?52

NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2007

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EL LENGUAJE POL蚑ICO EN

LAS C罬ARAS LEGISLATIVAS

Francisco Collado Campa馻

  

  

L

as c醡aras legislativas o los parlamentos son los aut閚ticos centros donde se enfrentan las prerrogativas de los distintos grupos de la comunidad en los Estados liberal-democr醫icos[1]. As? este proceso de resoluci髇 de los conflictos propios de la vida comunitaria comienzan con la audici髇 de las propuestas, ya sean originadas por los partidos pol韙icos, el ejecutivo o los mismos ciudadanos, para, a continuaci髇, discutir el nuevo proyecto en un proceso de doble lectura con un primer di醠ogo en el seno de las distintas comisiones asamblearias y su consiguiente deliberaci髇 de plenario de la c醡ara para su aprobaci髇, su rechazo o su enmienda.

A este respecto, la fundamentaci髇 de la aprobaci髇 o el rechazo de una propuesta tiene un car醕ter claramente legitimador[2], lo que se interpreta como la aceptaci髇 o la denegaci髇 de un proyecto legislativo que se adapta o pervierte los principios de la sociedad representada, respectivamente. En este sentido, el lenguaje pol韙ico juega un papel fundamental en los procesos de deliberaci髇 de los conflictos en las c醡aras legislativas, con unas caracter韘ticas y una configuraci髇 distinta a la que algunos autores[3], sesgados por la visi髇 del fen髆eno pol韙ico en los medios de masas, otorgan al lenguaje pol韙ico de los discursos proyectados desde los medios de comunicaci髇 audiovisuales.

Por ello, la misi髇 de conocer las singularidades adoptadas por el lenguaje pol韙ico en los debates plenarios, tanto de una c醡ara nacional como de una c醡ara local[4], es necesario tomar la definici髇 de otros autores como L醶aro Carreter y Rodr韌uez D韊z que conciben esta modalidad como un lenguaje sectorial. As? para comprender la problem醫ica del discurso pol韙ico en el seno de los 髍ganos legislativos, cabe establecer este lenguaje de los parlamentarios como el lenguaje sectorial usado por los representantes pol韙icos con el objeto de argumentar, demostrar, refutar y consolidar las distintas posturas adoptadas por ello durante un debate plenario concreto en torno a una propuesta legislativa para obtener el resultado final, ya fuere una aprobaci髇 o una denegaci髇 de la propuesta discutida, lo que podemos denominar como lenguaje legislativo[5] en cuanto que es la modalidad, integrada en el lenguaje pol韙ico, de la lengua empleada en las deliberaciones asamblearias. 

En un principio, antes de entrar en el establecimiento de las distintas caracter韘ticas de este lenguaje pol韙ico en el contexto de los 髍ganos colegiados, ser韆 preciso advertir, como se menciona anteriormente, de la existencia de dos deliberaciones diferenciadas, las efectuadas en el seno de las comisiones parlamentarias y las realizadas en el pleno de la c醡ara. As? las primeras guardan las mismas caracter韘ticas que las segundas con la diferencia del marcado uso del lenguaje t閏nico que adoptan las primeras debido a la naturaleza especializada en la que se desenvuelven dichos debates, pues estas divisiones parlamentarias est醤 compuestas por representantes pol韙icos competentes en sus respectivas materias. De ah?que el lenguaje t閏nico predomine, o bien se combine, con los rasgos del denominado lenguaje legislativo en el interior de los debates de las comisiones asamblearias.

Por tanto, para definir la configuraci髇 de la lengua empleada por los miembros de los grupos pol韙icos en las c醡aras legislativas es preciso apuntar una serie de cuestiones causantes de estos rasgos desde la politolog韆. En primer lugar, se trata de di醠ogos entre miembros de un mismo argot o lenguaje especial. De lo que se desprende, a continuaci髇, que su deliberaci髇 es cerrada y est?dirigida a reforzar y contener actitudes hacia ellos mismos, pero no, al menos en primera instancia, con objeto a los ciudadanos.

Consiguientemente, el lenguaje pol韙ico empleado en las c醡aras o el lenguaje legislativo atendiendo a las condiciones del contexto en que se resuelve, tendr韆 las siguientes caracter韘ticas:

    

Cripticismo: el lenguaje empleado toma uno de los mayores grados de oscurecimiento y ambig黣dad para el destinatario o la audiencia, ya que el interlocutor manifiesta su postura de la propuesta discutida desde la ideolog韆 de su partido, del que considera su representante o de su punto de vista propio. Generalmente, los mandatos imperativos[6] hacen que este lenguaje se codifique sobre la base de las prerrogativas del partido pol韙ico del que forma miembro dicho parlamentario.

Eufemismos: los parlamentarios emplean construcciones eufem韘ticas para esconder o refutar las cr韙icas vertidas por la oposici髇. As? los significados de la ideolog韆 representada disfrazan y matizan los aspectos negativos o despectivos del objeto deliberado.

Disfemismos: este recurso consiste en el uso consciente del concepto interdicto en el modo m醩 directo posible, de forma que el incremento de la connotaci髇 negativa de una propuesta adquiere una presencia constante en los debates parlamentarios para aumentar la refutaci髇 o la contraargumentaci髇 de una desventaja cuestionada en dicho objeto.

Lo pol韙icamente correcto representa los par醡etros lim韙rofes[7] de los t閞minos que van a emplearse, ya que se dise馻 un lenguaje adaptable a los valores imperantes en el seno de la ciudadan韆 y de la sociedad. Por ello, establece una frontera entre las posibles palabras que se van a emplear y aquellas otras que son necesariamente prescindibles.

Deformaci髇 del significado por el empleo recurrente del eufemismo, el disfemismo y el lenguaje pol韙icamente correcto por parte de las ideolog韆s representadas.

Aumento de los ensalmos, plegarias, ruegos y palabras enervantes con una manifiesta finalidad de conseguir acaparar la atenci髇 de la audiencia parlamentaria y de los ciudadanos.

Empleo de tecnicismos en aquellos di醠ogos en los que se hace necesario debatir sobre los aspectos singulares de la propuesta deliberada.

Cultismos: las citas literarias y los aforismos son empleados cuando el pol韙ico busca adoptar una postura superior por encima de sus rivales parlamentarios.

Lenguaje totalitario[8], marcado por la estereotipaci髇 y la funci髇 apelativa dirigida a recaudar la reafirmaci髇 de los compa馿ros de partido y de los ciudadanos.

Empleo de la funci髇 metalingstica para aclarar los t閞minos t閏nicos no asimilados por la audiencia plenaria.

Recurrencia excesiva a la funci髇 po閠ica[9] en situaciones con una argumentaci髇 pobre.

Empleo de t閏nicas no verbales para reforzar las fundamentaciones de las posturas esgrimidas.

Recurrencia a la funci髇 conativa con el empleo de los giros anteriormente manifestados, pues su pretensi髇 tiene como objetivo afirmar, refutar y reafirmar una postura en torno a la propuesta legislativa.

    

Con todo ello, el lenguaje pol韙ico empleado en el seno de las discusiones parlamentarias tiene una manifiesta intenci髇 de convencer y fundamentar la raz髇 sobre la que se asienta su voto a la propuesta. Por ello, la funci髇 conativa es una r鷅rica primordial del lenguaje de los asamblearios, algo que los convierte en oradores con unos rasgos cercanos al lenguaje eclesi醩tico o al lenguaje period韘tico empleado en los textos de valoraci髇 y enjuiciamiento[10].

Observados, pues, sus rasgos, podemos reafirmar que el lenguaje legislativo es el lenguaje especial propio de los representantes pol韙icos en el desempe駉 de sus funciones en el seno de los debates parlamentarios con la intenci髇 de fundamentar las decisiones adoptadas de cara al resultado final de la deliberaci髇, tanto para la aprobaci髇, como la denegaci髇 o la enmienda del objeto debatido. Por eso, este lenguaje legislativo, adem醩 de suponer una submodalidad del lenguaje pol韙ico, tambi閚 representa, a su vez, un lenguaje sectorial propio de un grupo de personas que lo emplean con el objeto de resolver los conflictos de los intereses opuestos de la vida en la comunidad social.

  

  

NOTAS:

1] El Estados liberal-democr醫ico es un concepto de la politolog韆 que alude a los actuales sistemas democr醫icos que son el resultado de la evoluci髇 de los primeros sistemas liberales que corrigen las deficiencias representativas y sociales del primer liberalismo o liberalismo doctrinario.

2] VALL萐, Joseph Mar韆 (2006): Ciencia pol韙ica: una introducci髇. Barcelona: Ariel, 2006.

3] Marina Fern醤dez Lagunilla es la principal representante de esta visi髇 del lenguaje pol韙ico, al que define y determina por su mayoritaria presencia en los medios de comunicaci髇.

4] Cuando mencionamos c醡aras locales, nos referimos a los poderes legislativos auton髆icos, federales y regionales, pero nunca a los debates en plenos municipales, porque estos debates se producen en el seno de un 髍gano ejecutivo, no legislativo, que es el objeto de estudio de este art韈ulo.

5] FERN罭DEZ, Jos?(2000): “El lenguaje legislativo espa駉l en el presente siglo”. En La funci髇 legislativa de los parlamentos y la t閏nica de legislar, Abril 1988, III Jornadas de Derecho Parlamentario, Madrid; pp. 137-154.

6] DE BLAS, Andr閟 y Mar韆 Jos?(s.f.): Teor韆 del Estado. Madrid: UNED.

7] Diferencia las palabras que puede usar el representante y cu醠es no puede emplear.

8] MART蚇EZ ALBERTOS, Jos?Luis (1987): “El lenguaje de los pol韙icos como vicio de la lengua period韘tica”. En M. ALVAR: El lenguaje pol韙ico. Madrid: Instituto de Cooperaci髇 Iberoamericana, Madrid; p. 72.

9] Los encadenamientos y las repeticiones son t韕icos en estos discursos literarios de los representantes pol韙icos del parlamento.

10] Los g閚eros period韘ticos que cumplen este objetivo son el editorial, la columna y la cr韙ica.

  

  

PARA SABER M罶:

COLLADO CAMPA袮, Francisco (2007): “El lenguaje pol韙ico como lenguaje sectorial”. Gibralfaro [en l韓ea]. M醠aga: Universidad de M醠aga, Mayo-Junio 2007, N.?49 [ref. de 18 de Junio de 2007]. Disponible en Web:

</opinion/pag_1372.htm>.

DE BLAS, Andr閟 y Mar韆 Jos? RUBIO (s.f.): Teor韆 del Estado. UNED: Madrid.

FERN罭DEZ, Jos?(2000): “El lenguaje legislativo espa駉l en el presente siglo”. En La funci髇 legislativa de los parlamentos y la t閏nica de legislar, Abril 1988, III Jornadas de Derecho Parlamentario, Madrid; pp. 137-154.

GUITART ESCUDERO, Mar韆 Pilar (2005): Lenguaje pol韙ico y lenguaje pol韙icamente correcto en Espa馻 (con especial atenci髇 al discurso parlamentario). Valencia: Universidad de Valencia.

MART蚇EZ, Alaberto (1987): “El lenguaje de los pol韙icos como vicio de la lengua period韘tica”. En M. ALVAR: El lenguaje pol韙ico. Madrid: Instituto de Cooperaci髇 Iberoamericana, Madrid; p. 72.

VALL萐, Joseph Mar韆 (2006): Ciencia pol韙ica: una introducci髇. Barcelona: Ariel, 2006.

  

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Francisco Collado Campa馻 (M醠aga, 1984) realiz?los estudios de Bachillerato en el Colegio ‘El Romeral’ de M醠aga. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de M醠aga, M醩ter en la Uni髇 Europea por el Instituto Europeo ‘Campus Stellae’ y, actualmente, cursa los estudios de la licenciatura en Ciencias Pol韙icas y de la Administraci髇 en la Universidad Pablo de Olavide. Desde finales de 2002, ha ejercido como periodista para Onda Puerto Radio, Canal Sur Radio, Diario Sur y Punto Radio. Adem醩 de trabajar como t閏nico de comunicaci髇 para la Diputaci髇 Provincial de M醠aga e Ingenier韆 Sin Fronteras, es investigador en politolog韆 y colabora en la publicaci髇 El Avisador Malague駉 de la Academia de las Artes y las Letras Santa Mar韆 de la Victoria. Ha publicado los poemarios Si al mirar las estrellas hacia el cielo (2003), la colecci髇 Ars Po閠ica (2004) en ‘N髆adas’ y T?no sabes de amor (2005) en ‘El Robador de Europa’ y result?Primer Acc閟it en el concurso de poes韆 de la Feria del Libro Antiguo de 2006.

 

  

  

GIBRALFARO. Revista de Creaci髇 Literaria y Humanidades. A駉 VI. N鷐ero 52. Noviembre-Diciembre 2007. ISSN 1696-9294. Director: Jos?Antonio Molero Benavides.  Copyright ?2007 Francisco Collado Campa馻. ?2002-2007 EdiJambia & Departamento de Did醕tica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educaci髇. Universidad de M醠aga.

  

  

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