N.? 33

OCTUBRE 2005

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Hacer el primo

Jos? Antonio Molero* 

  

E

l significado de esta frase es conocido de todos y se utiliza bastante en la lengua coloquial. Lo que, quiz? puede resultar desconocido para muchos de quienes la emplean es su origen, el hecho hist髍ico que la justifica.

En cuanto a la palabra primo, el Diccionario de la Lengua Espa駉la admite, como uno de sus significados, el de 玴ersona incauta que se deja enga馻r o explotar f醕ilmente? M醩 adelante, y en la misma entrada, interpreta las diferentes frases en que aparece el t閞mino, y as?tenemos los significados 玠ejarse enga馻r f醕ilmente?para caer de primo y 玡nga馻r f醕ilmente?para coger de primo, las dos, al igual que la que nos ocupa, de uso coloquial.

Las obras consultadas coinciden en afirmar que el empleo de estas expresiones con tales significados se halla en el uso protocolario de la palabra 玴rimo?por parte de la Casa Real espa駉la durante el siglo XVIII, que utilizaba el t閞mino como f髍mula de tratamiento entre los grandes de Espa馻, tanto en cartas privadas como en documentos oficiales.

Coincidiendo con la explicaci髇 m醩 generalizada, podemos ubicar cronol骻icamente su origen a comienzos de siglo XIX, en los albores de la Guerra de la Independencia, concretamente en las cartas que dirigi?el mariscal franc閟 Murat al infante don Antonio y al Consejo de Regencia que presid韆 el anteriormente mencionado, cartas que encabezaba con las tradicionales f髍mulas de tratamiento cortesano, como veremos luego, a la hora de exponer el marco hist髍ico en que se formularon. Este uso no plantear韆 problema alguno si no fuese por el matiz peyorativo con que lo empleamos actualmente en nuestras conversaciones informales, cuyo sentido acabamos de exponer m醩 arriba.

Hasta aqu?la explicaci髇 del fen髆eno lingstico. Pero 縬u?contexto sociopol韙ico concreto perge耋 el dicho? 縌u?hechos fueron testigos hist髍icos del nacimiento de una expresi髇 as? Hagamos un poco de memoria hist髍ica.

  
      

Napole髇 Bonaparte (1769- 1821). Se hizo coronar emperador de Francia (2 de diciembre de 1804) en la catedral de Notre Dame de Par韘 por el papa P韔 VII, aunque 閘 mismo se puso la corona. Cuadro de G鑢ad.

  

Obsesionado por la idea de la unificaci髇 de Europa bajo el predominio de Francia, Napole髇 emprende, a partir de 1804, la conquista del continente por la fuerza de las armas. A pesar de algunos descalabros iniciales con la armada inglesa, sucesivas victorias sobre austriacos, prusianos y rusos desmembraron el Imperio Romano-Germ醤ico y sembraron Europa de Estados sat閘ites de Francia, culminando el proceso dominador con el Tratado de Tilsit (julio de 1807), que pone en sus manos el dominio de Europa. Su alianza con Espa馻 le garantizaba el frente sur, de manera que s髄o Inglaterra (y Portugal, su aliado) constitu韆 un serio obst醕ulo a sus prop髎itos hegem髇icos.

En medio de las dif韈iles circunstancias por que atraviesa Europa, la Corte de Carlos IV de Espa馻 era un semillero de intrigas y ofrec韆 un espect醕ulo bochornoso y denigrante. El exorbitante poder de Manuel Godoy, valido de rey, le hab韆 acarreado la enemistad de numerosos nobles y la animadversi髇 de don Fernando, pr韓cipe de Asturias y heredero del trono, que agrupaba a su alrededor a todos los descontentos con la privanza del favorito.

Ansiosos de hacerse con el poder, tanto Godoy como los fernandistas compet韆n en halagos a Napole髇, cuyas simpat韆s y protecci髇 se disputaban vergonzosamente. As? Godoy, para complacer a Napole髇, hizo que Espa馻 se adhiriera oficialmente al bloqueo continental contra Inglaterra, y, por su parte, el pr韓cipe don Fernando, viudo ya de Mar韆 Antonia de N醦oles, solicit?del Emperador la mano de una princesa de su familia. Napole髇 aprovech? la necedad de ambas partes para hacer a Espa馻 v韈tima de sus planes imperialistas y convertirla en poderoso auxiliar en su lucha contra Inglaterra.

Conocedor de la vanidad y la ambici髇 del favorito, Napole髇, con el pretexto de obligar a Portugal a adherirse al bloqueo continental contra Inglaterra, consigue de Godoy el Tratado de Fontainebleau (octubre 1807) por el que se pacta, en caso de negativa, la invasi髇 y reparto del pa韘. Pero el tratado no era m醩 que una estratagema contra el favorito. Por una cl醬sula secreta se acordaba que un ej閞cito franc閟 entrar韆 en Espa馻 para invadir Portugal, al que se unir韆 otro espa駉l, pero el mando corresponder韆 a un general franc閟. Antes de ratificar el tratado, las tropas francesas, mandadas por el general Andoche Junot, entran en Espa馻, siendo bien recibidas por los dos partidos de la Corte: el de Godoy, que ve韆 en ello el fiel cumplimiento del Tratado de Fontainebleau, y el fernandino, que consideraba pr髕ima la ca韉a de Godoy y el reinado de Fernando.

La negativa de Portugal a su adhesi髇 al bloqueo hace que el ej閞cito francoespa駉l se apodere f醕ilmente de Portugal, cuya familia real se refugia en Brasil. Entonces, Napole髇 decide llevar a cabo su plan de apoderarse de Espa馻. A este fin, en enero de 1808, nuevas tropas francesas penetran en Espa馻 y van haci閚dose alevosamente con el mando de las fortalezas fronterizas m醩 estrat間icas (San Sebasti醤, Pamplona, Barcelona y Montjuich). El mariscal Jacques Murat, cu馻do de Napole髇, fue nombrado comandante jefe de todas las fuerzas de ocupaci髇.

Mientras la Corte no se explicaba a鷑 con qu?fin entraban en Espa馻, el partido fernandista segu韆 creyendo ingenuamente que estas tropas estaban destinadas a derribar a Godoy, pero el regreso a Madrid del embajador espa駉l en Par韘 puso de manifiesto las verdaderas intenciones de Napole髇. Como el ej閞cito de Murat se acercaba a Madrid, la Corte, que resid韆 en Aranjuez, decide trasladarse a Sevilla y, en caso necesario, embarcar para Am閞ica. Pero los preparativos de viaje alarmaron al pueblo, hasta el punto de que, para calmarlo, fue necesario fijar una proclama de Carlos IV negando el proyectado viaje. Sospechando el pueblo que Godoy hab韆 traicionado a Espa馻, se subleva contra el favorito y asalta su residencia de Aranjuez (17 de marzo de 1808). Godoy es ultrajado y herido, y logra salvar la vida gracias a la intervenci髇 de unos Guardias de Corps, que le escondieron en una rollo de alfombras. Tomando el mot韓 como un incidente contra su persona, Carlos IV abdica en su hijo Fernando.

Al d韆 siguiente de haber llegado a Madrid las tropas de Murat, entraba en la capital Fernando VII (24 de marzo), siendo recibido con gran entusiasmo. Pero Murat consigue de Carlos IV una retractaci髇 privada de su abdicaci髇, al tiempo que anuncia la pr髕ima llegada de Napole髇, aconsejando a Fernando VII la conveniencia de que saliera a recibirle a Burgos, proyecto que acepta, temeroso de que se adelantase Carlos IV.

Dejando el gobierno a un Consejo de Regencia presidido por su t韔, el infante don Antonio, Fernando sale al encuentro de Napole髇, pero no lo encuentra en Burgos ni en Vitoria, y a pesar de la actitud hostil del pueblo y de la oposici髇 de algunos cortesanos, estimulado por una carta del Emperador, decide continuar el viaje hasta Bayona, donde se encontraba Napole髇. A los pocos d韆s llegaron Carlos IV y Godoy. Despu閟 de vergonzosas escenas entre el padre y el hijo, que pusieron al descubierto sus resentimientos y su debilidad en presencia de Napole髇, 閟te consigue que Fernando renuncie a la Corona y que su padre la abdique a su favor, a cambio del palacio de Compi鑗ne y del castillo de Chambord, como residencias, y unos cuantos millones anuales. A Fernando se le conced韆n tambi閚 varias posesiones y una renta. Tal fue la vergonzosa claudicaci髇 de Bayona, que es recordada como una de las p醙inas m醩 bochornosas, lamentables y tristes de nuestra historia. Carlos IV, su esposa y Godoy salieron para Fontainebleau, y Fernando, para Valen鏰y, donde habr韆 de permanecer, vigilado, durante seis a駉s.

Pero el pueblo espa駉l no se dej?enga馻r tan f醕ilmente como sus soberanos. Cuando lleg?a Madrid la noticia de que Fernando no era reconocido como rey por Napole髇, estalla el descontento popular contra los franceses y el Consejo de Regencia se resiste a obedecer a Murat. Por esos d韆s, Carlos IV ordena al presidente del Consejo que hiciera salir para Francia al infante Francisco de Paula, ni駉 de trece a駉s, y a otros miembros de su familia. Murat dispuso la marcha para el d韆 2 de mayo.

El pueblo madrile駉, reunido ante el Palacio Real para presenciar la salida, fue excit醤dose con la noticia de que el infante lloraba, neg醤dose a irse, y se dispuso a impedir el viaje por la fuerza, cortando los correajes de los coches y profiriendo insultos contra los franceses. Para sofocar la rebeld韆, y temiendo una insurrecci髇 generalizada, Murat env韆 un batall髇 franc閟, que, sin previo aviso, comienza a disparar contra la multitud indefensa. Los madrile駉s, indignados, se disponen a vengar la afrenta y se alzan contra los franceses. La Puerta del Sol y calles adyacentes fueron testigos de la enconada lucha de una muchedumbre irritada contra los escuadrones de mamelucos y polacos, lucha inmortalizada por Goya en su c閘ebre cuadro 揈l dos de mayo?

  
      

El mariscal Jacques Murat (1767-1815), Gran Duque de Berg y de Cl鑦es, fue el comandante jefe de las fuerzas francesas de ocupaci髇 en Espa馻. Cuadro de G鑢ad.

  

Ese mismo d韆, Murat, como comandante de las fuerzas ocupantes, env韆 unas cartas al infante don Antonio y al Consejo de Regencia para darles cuenta de los incidentes ocurridos inst醤dolos al apaciguamiento de los sublevados, en las cuales emplea la f髍mula protocolaria de la Corte espa駉la de 玈e駉r Primo, Se駉res miembros del Consejo de Regencia? encabezamiento que hac韆 seguir, en un tono amenazador que no se prestaba a interpretaciones, 獳nunciad que todo pueblo en que un franc閟 haya sido asesinado ser?quemado inmediatamente [...]. Que los que se encuentren ma馻na con armas, cualesquiera que sean, y sobre todo con pu馻les, ser醤 considerados como enemigos de los espa駉les y de los franceses, y que inmediatamente ser醤 pasados por las armas...? Esta carta en concreto conclu韆 como sigue: 玀i Primo, Se駉res del Consejo, pido a Dios que os tenga en santa y digna gloria?

En efecto, el mariscal franc閟 hab韆 querido atenerse, m醩 por seguir una tradici髇 que por respeto a las instituciones a que se dirig韆, a las f髍mulas protocolarias de la Corte espa駉la, pero el pueblo llano, siempre m醩 perspicaz, siempre m醩 inteligente que sus gobernantes, no quiso hacer el primo en ning鷑 momento cayendo en el enga駉 y los falaces manejos de Napole髇, y tom?el tratamiento como una burla del franc閟 a los incautos miembros del Consejo de Regencia y al ingenuo y cr閐ulo infante que la presid韆, cuya actitud vergonzosamente sumisa ante un extranjero pon韆 de manifiesto la carencia de cualquier forma de poder decisorio y efectivo en materia de gobierno.

El levantamiento popular ser韆 pronto sofocado y seguido de cruel represi髇 (fusilamientos del tres de mayo), pero el 2 de mayo de 1808 marc?el principio del levantamiento nacional contra la agresi髇 napole髇ica y el principio de la Guerra de la Independencia, leg韙ima y gloriosa resistencia de todo un pueblo contra la invasi髇 extranjera.

El uso de este tratamiento en las circunstancias en que se dieron cay?en conocimiento de la gente, que, con el paso del tiempo, cargada de ese gracejo y salero tan t韕icos del madrile駉, incorpor?la expresi髇 hacer el primo al acerbo popular con el sentido que hemos argumentado.

  

              

              

"Los fusilamientos del tres de mayo", suprema expresi髇 del terror humano ante la muerte. Cuadro de Francisco de Goya.

Museo del Prado (Madrid).

  

BIBLIOGRAF虯 FUNDAMENTAL

CALLES VALES, Jos?y Bel閚 BERMEJO MEL蒒DEZ (2001): Dichos y frases hechas. 1.?ed., Ed. Libsa, Madrid.

CAND覰, Margarita y Elena BONNET (1993): A buen entendedor... Diccionario de frases hechas de la lengua castellana. 1.?ed., Grupo Anaya, Madrid.

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IRIBARREN, Jos?Mar韆: El porqu? de los dichos. 4? ed., Ed. Aguilar,  Madrid, 1974.

SEIJAS PATI袿, Francisco de Paula (1859): Comentario al 揅uento de cuentos? de Quevedo. Biblioteca de Autores Espa駉les, Madrid; tomo 48.

  

  

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*Jos? Antonio Molero Benavides (Cuevas de San Marcos, M醠aga) ha cursado los estudios de Magisterio y Filolog韆 Rom醤ica en la Universidad de M醠aga, en donde ejerce en la actualidad como profesor de Lengua, Literatura y sus Did醕ticas. Desde hace ya casi cuatro a駉s est? al frente de la direcci髇 de GIBRALFARO, revista digital de publicaci髇 mensual patrocinada por el Departamento de Did醕tica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de M醠aga.

  

GIBRALFARO. Revista de Creaci髇 Literaria y Humanidades. A駉 IV. N鷐ero 33. Octubre 2005. Director: Jos? Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright ?2005 Jos?Antonio Molero Benavides. Reservados todos los derechos ?2002-2005 EdiJambia & Departamento de Did醕tica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educaci髇. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de M醠aga. 29071 M醠aga (Espa馻).

  

  

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