N.? 40

MAYO 2006

9

  

  

Al? Primera en Cuba

Jos? Millet

  

A nuestra Casa de las Am閞icas.

  

玒o soy un militante que escribe y que luego canta sus canciones.?/i>

AL?PRIMERA

  

I

mportantes documentos(1), creo que todos in閐itos, que contienen fundamentalmente manuscritos aut骻rafos, cintas magnetof髇icas y fotos, registran la visita, fugaz e intensa, a Cuba del compositor-poeta y trovador venezolano Al? Primera (1941-1985). Su arribo se produjo a fines del mes de noviembre de 1977 y el regreso a su pa韘 natal, el siguiente 5 de diciembre . Desde cuando lo dirigiera nuestro entra馻ble Argeliers Le髇, el Departamento de M鷖ica de Casa las Am閞icas los hab韆 atesorado cuidadosa y celosamente. En octubre del a駉 pasado, los hoje?gracias a la indicaci髇 del amigo estudioso Alberto Faya y de la imprescindible ayuda de la music髄oga Layda Ferrando. Antes de partir a Venezuela, dej? sembrada la esperanza de que me los hicieran llegar para usarlos en el libro sobre la vida y obra de Al?Primera que preparamos all?con dos camaradas de Barquisimeto. A pesar del empe駉 de la Casa por hacer realidad esta petici髇, nunca llegaron a mis manos. Transcurrido un a駉, se impone darlos a conocer en nuestro pa韘 y al mundo.

  
     

Aquel jueves primero de di- ciembre, los asistentes vi- braron con la voz grave y dura del cantante, que les arranc?aplausos prolonga- dos y vivas.

  

Dos de las seis cintas magnetof髇icas guardan el importante recital nocturno ofrecido por Al? en la sala Manuel Galich de la Casa. Aquel jueves primero de diciembre, los asistentes vibraron con la voz grave y dura del cantante, que les arranc?aplausos prolongados y vivas. Seg鷑 la rese馻 period韘tica de Ciro Colina aparecida el tres de diciembre en un diario local, 閟tas fueron las palabras de Al?al introducir una de sus canciones: 玡l poeta y el cantante deben pensar que son trabajadores, revolucionarios con un instrumento a mano que tiene un sonido y que, a veces, es m醩 鷗il que una pedrada? Otra de las cintas acaso contenga la matriz del disco, presumimos que se trata de Cuando nombro la poes韆, que generosamente el autor de 揟echos de cart髇?puso a disposici髇 de la instituci髇 para que los fondos que se recaudaran con su venta se pusieran en funci髇 del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes(2), por el que mostr?vivo inter閟 y esperanza 玴ara estar? son sus palabras, 玱tra vez entre nosotros? Agreg?que se marchaba 玪leno de fuerzas? aunque no hab韆 llegado d閎il.

  

獵uba es hoy  la verdad hermosa de un pueblo que se gan?el derecho a ser libre y hacer su propio destino?/b>

Lo primero de Al? Al?Primera (Vol. II), Adi髎 en dolor mayor y Am閞ica es la patria son los t韙ulos de los discos que se atesoran en la Hemeroteca de la Casa, de los cuales me llama la atenci髇 el 鷏timo, porque nunca lo he visto en Venezuela ni tengo ninguna menci髇 de 閘 en la copiosa e importante documentaci髇 existente en la Asociaci髇 Cultural Canci髇 Bolivariana Al? Primera o en el Centro de Cultura Popular Comunitaria Guachirongo, ambos con sede en Barquisimeto, considerada la 揷apital musical de Venezuela?y cuartel general de Al? En esas asociaciones civiles, de sostenida posici髇 de izquierda, fundadas y dirigidas por los hermanos Porfirio y Wilmer Peraza, existe una importante colecci髇 de discos de m鷖ica latinoamericana que incluye los acetatos originales de Al? menos el primero, grabado con el Partido Comunista de Venezuela. Despu閟 de que se logre el trabajo de masterizaci髇 anal骻ica de estas cintas, ser?una dicha poder escuchar de viva voz al revolucionario que, a su regreso a Caracas, tuvo la osad韆 de declarar a los medios de prensa de su pa韘: 獵uba es hoy  la verdad hermosa de un pueblo que se gan?el derecho a ser libre y hacer su propio destino?

Con su pu駉 y letra, Al?rellen?el reglamentario grupo de planillas que la prestigiosa Casa de las Am閞icas acostumbraba a solicitarle a cada uno de sus distinguidos invitados. Afirma haber nacido en Coro, capital del Estado Falc髇, el 31 de octubre de 1941 (por tanto, no del 42, como las publicaciones consultadas y muchos de nuestros informantes venezolanos, incluidos algunos familiares suyos, nos atestiguaron durante nuestra prolongada estancia el a駉 pasado en la patria de Bol韛ar y aparece en nuestro libro Al? Primera, entre la rabia y la ternura, recientemente aparecido en Venezuela). Repas? ambos a駉s en los asientos del Registro Civil de Coro, en una de cuyas cl韓icas Al?naci? sin encontrar la preciada partida de nacimiento que alguien me asegura guarda la viuda de Al? la tambi閚 int閞prete Sol Musset. Entonces viv韆 en el apartamento 12-3 del edificio Arguaney, de la urbanizaci髇 El Valle, perteneciente a la capital de Venezuela. Cuando se le pregunta por el centro de trabajo, responde con su peculiar sentido del alineamiento con los humildes: 獷l pueblo: donde 閘 se encuentra; por el cargo: donde est醤 las masas, y cargo que ocupa: cantor? En cuanto a su afiliaci髇 pol韙ica, confiesa haber permanecido en el Partido Comunista de Venezuela como 玬ilitante org醤ico? de 1959 a 1972, y en el Movimiento al Socialismo (MAS), de 1973 a 1975.

  

Pobre reconocimiento de parte de los centros de poder venezolanos

En cuanto a su formaci髇 acad閙ica, apunta haber estudiado Qu韒ica en la Universidad Central de Caracas, de 1965 a 1968; Tecnolog韆 del Petr髄eo en Bucarest, capital de Ruman韆, de 1969 a 1972, y habla ingl閟, rumano e italiano. En 1973, los compositores del Estado Falc髇 lo distinguen con el Premio Manaure de Oro en reconocimiento a su destacada labor como compositor. Al?afirma haber obtenido un Premio municipal de Cine, tal vez diferente al conferido en Caracas en 1977 a la m鷖ica de su autor韆 para el filme Canci髇 para un pueblo manso. A la altura de su carrera, lo anterior evidencia un pobre reconocimiento de parte de los centros de poder venezolanos encargados de resaltar aspectos de la obra de creaci髇 art韘tica de un  m鷖ico y cantor que ten韆 acumulado para esa fecha un amplio curr韈ulum de alto valor est閠ico, como se apreciar?a continuaci髇.

El autor de la canci髇 Humanidad da fe de su solter韆, de tener una ni馻 de 6 a駉s, Mar韆 Fernanda, y coloca los t韙ulos y a駉s de edici髇 de sus restantes v醩tagos, los discos grabados hasta entonces: los nueve larga duraci髇 Vamos, gente de mi tierra y Canciones de protesta, editados por el Partido Comunista en 1969; Canciones del tercer mundo por un solo mundo, producido por la alemana Verlag Plane en 1973; al a駉 siguiente Promus le edit?Lo primero de Al?Primera, Adi髎 en dolor mayor y Canci髇 para los valientes, y el sello Cigarr髇, fundado por el mismo Al? produjo La Patria es el hombre (1975), Canci髇 mansa para un pueblo bravo (1976) y Cuando nombro la poes韆 (1977). Finalmente, apunta que, en 1971, el PCV le posibilit?grabar un acetato en 45 revoluciones por minuto que 閘 nombra en la planilla como 揋uerra larga?y que es hoy una verdadera rareza hemerogr醘ica y muy poco referido en las escasas biograf韆s de Al?

  

     

玒o creo que la militancia dentro de la canci髇, de la que habl?V韈tor Jara y [Daniel] Viglieti, no es la de militar en un partido revolucionario. Se trata de militar en el trabajo, de saber c髆o es de dif韈il el trabajo en el barrio.?/font>

  

Su contestaci髇 a la pregunta dirigida a saber los pa韘es visitados, la motivaci髇 y fecha de su realizaci髇, revela una trayectoria art韘tica de profundo compromiso pol韙ico, recorrido que, en ocasiones, es aprovechado por 閘 para materializar la edici髇 de su producci髇 musical. Durante su estancia como estudiante en Ruman韆, visita en 1972 y 1973 la Rep鷅lica Democr醫ica Alemana para participar en Festivales de canci髇 pol韙ica(3); ofreci? recitales  en Checoslovaquia (1972), Suecia (1972, 1973 y 1976), Dinamarca (1973); visit?Italia para grabar discos entre 1975 y 1977; en Alemania Federal afirma que estuvo para hacer grabaciones y ofrecer recitales; finalmente, particip?en congresos de estudiantes en Italia, Yugoslavia y Ecuador. En el archivo de la Asociaci髇 Canci髇 Bolivariana Canci髇 Bolivariana que lleva su nombre, de Barquisimeto, existen documentos, tambi閚 aut骻rafos suyos, que dan cuenta de su visita a Par韘 y Londres en este mismo per韔do. En cuanto a su vinculaci髇 con los medios de difusi髇 masiva extranjeros, afirma haberse presentado, para actuar y ofrecer entrevistas, en emisoras de Radio y Televisi髇 de Rumania (1970), Rep鷅lica Democr醫ica Alemana (1971 y 1972), Bratislava (1971), Canal 4 de Quito, Ecuador (1976), Radio Praga y TV, en Checoslovaquia (1971) y Radio Mosc?y en Sochi, en la desaparecida Uni髇 Sovi閠ica, en el a駉 en que visita por primera vez nuestro pa韘.

Al? confirm?su aceptaci髇 a la invitaci髇 cursada por la Casa el 16 de noviembre de 1977, inform?que ir韆 con el m鷖ico acompa馻nte Emiro Delf韓 Grasteroll y que viajar韆 v韆 Panam?el 16 de diciembre siguiente(4). Imagino que se cambi?esa fecha para hacer coincidir su viaje con la quinta edici髇 de la Jornada de la Canci髇 Pol韙ica que se realizar韆 en la capital cubana en el mes de noviembre. Cuando finalmente fijan el itinerario del traslado para el 26 de este 鷏timo mes y por el mismo pa韘 de tr醤sito,  Al?manifest?como inter閟 fundamental de su visita actuar en la Escuela Lenin, establecer contactos con Radio Habana Cuba y entregar cintas a la instituci髇 que lo invitaba para hacer un disco(5). En la programaci髇 rigurosa que le preparan son incluidas estas actividades, pero en ella se pone un 閚fasis especial en el encuentro del trovador con la gente del pueblo, en particular con los trabajadores manuales, los estudiantes y los j髒enes, en particular los creadores, entre los que se destacan poetas y m鷖icos, como aquellos pertenecientes al pujante Movimiento de la Nueva Trova. Se tiene el cuidado de concentrar sus presentaciones en la inauguraci髇 del mencionado evento de la canci髇 pol韙ica y en un recital que se pauta en la sede de Casa de las Am閞icas y en que las mismas se registren en cintas magnetof髇icas y de video, mediante su participaci髇 en la radio, la TV y en el ICAIC, donde presumo que le fue grabado para una de las ediciones del Noticiero Latinoamericano de cine que dirigiera el Maestro Santiago 羖varez.

  

Al? Primera, en la Universidad de La Habana

Al siguiente d韆 de la llegada de los dos artistas, ocurrida el s醔ado 26 en horas de la tarde, Al?hizo una presentaci髇 en el programa 揃uenas Tardes?del canal 6 de la televisi髇 nacional, de gran audiencia. Ese d韆, domingo 27, por la tarde se puso en contacto con la Pe馻 literaria del Parque Lenin, donde interact鷄 con algunos de sus participantes. La V Jornada de la Canci髇 Pol韙ica se realiz?esa noche en la escalinata de la Universidad de La Habana y estoy convencido de que le hizo rememorar su entrada en el mundo art韘tico en los predios de la rebelde Universidad Central de Venezuela. Escoltados por el Alma Mater, en el debut estuvieron presentes los ministros de Cultura de Cuba, Jamaica y  Guyana, como un anticipo de la inserci髇 del juglar venezolano en una 髍bita donde raras veces se ha asociado la cultura de su pa韘 natal: la del Caribe. Y, en efecto, fue una noche en que los destellos y el sol de una identidad pocas veces reconocida se asomaron en los tres bloques en que se dividi?el espect醕ulo. All?dej?escuchar su voz Omara Portuondo; se record?al pueblo que m醩 sufre y lucha en la regi髇 en la interpretaci髇 de la cantante haitiana Martha Jean Claude; fueron dados a conocer los talentos j髒enes asociados al Movimiento de la Nueva Trova (Pedro Luis Ferrer, el reci閚 desaparecido Noel Incola, Virulo y L醶aro Garc韆); se aline?la repentizaci髇 cubana en las voces de Justo Vega y Adolfo Alfonso e incluso Mart韓 Rojas se apoder?de la escena con su interpretaci髇 de un texto alusivo al l韉er sindical obrero L醶aro Pe馻. Impactaron los grupos musicales Mayohuacan y Moncada.

Al d韆 siguiente, el periodista cubano Rolando Cartaya, en su rese馻 del acto, refiri?la actuaci髇 de Al?en los siguientes t閞minos: 玈eguimos por el Caribe y hall醔amos a Al? Primera, el del canto contagioso y agitador. Acompa馻do de su paisano Emiro Delf韓 a la guitarra, el cuatro y el medio cinco, nos echamos a volar la poes韆 de pura ra韟 popular engastada en los ritmos de su tierra, el merengue, el tamunangue del Estado Lara y el joropo. Su canto, caracterizado por su comunicaci髇 con el p鷅lico, debe tener una tremenda eficacia como arma pol韙ica porque propaga al auditorio una efervescencia casi beligerante. Al?dijo que imaginaba a su pueblo como un toro enlazado que s髄o tiene que 搄alar? para que la soga se reviente. Y, en un n鷐ero con ese estribillo, consigui?un醤ime respuesta del gran coro formado por una concurrencia de anoche, as?como en el 鷏timo, de un corte similar al de la canci髇 pol韙ica angole馻, salpicada de consignas y formulaciones revolucionarias?

  

La militancia dentro de la canci髇 es militar en el trabajo

Para evaluar la madurez del pensamiento pol韙ico de Al?en relaci髇 con el arte y el papel del artista en su proyecci髇 con las masas, resultan importantes las declaraciones que ofrece entonces a la prensa cubana: 玒o creo que la militancia dentro de la canci髇, de la que habl?V韈tor Jara y [Daniel] Viglieti, no es la de militar en un partido revolucionario. Se trata de militar en el trabajo, de saber c髆o es de dif韈il el trabajo en el barrio: al comienzo, la gente puede ser que rechace la canci髇, porque es tal su alienaci髇 que tal vez haya un acomodo a las injusticias, que tal vez haya un rechazo y hasta te digan algo que pueda ser hiriente [匽? Al?se detiene aqu?para formular el arte de la voluntad y el empecinamiento que debe desplegar el artista para convencer y arrastrar a las multitudes en su papel de desalienante: 獿a militancia es [consiste en] insistir ah? porque la insistencia es lo que implica el trabajo revolucionario?

  
     

Cartel conmemorativo del 61.?aniversario de Al?Primera.

  

Despu閟 de visitar la instituci髇 que lo ha invitado, y de sostener una rueda de prensa, se produce el d韆 28, en horas de la tarde, un encuentro, que incluy?actuaci髇, con los obreros que manufacturan el tabaco de la mundialmente famosa F醔rica Partagas. Francisco Garz髇 C閟pedes escribi?una magnifica cr髇ica de ese evento y del impacto que le provocan a Al?las reacciones de aquellos trabajadores. Al d韆 siguiente, las visitas a instituciones se suceden, como al Museo de la Revoluci髇 y al Parque de la Juventud, cercano al r韔 Almendares, donde los encuentros con la gente de pueblo van confirmando en el trovador una imagen indeleble sustentada en la confianza y en la seguridad con las que los humildes se relacionan con las creaciones del esp韗itu. El mi閞coles 30, al fin se produce la visita matinal a la Escuela Vocacional Lenin, donde canta, en horas de la noche, ante una multitud de cinco mil j髒enes, que tambi閚 seguramente le har韆n recordar a aquellos estudiantes de universidades venezolanas (la Central, la de los Andes) frente a quienes descubri?su definitiva vocaci髇 por el arte de la militancia revolucionaria ejemplarmente llevada a cabo a trav閟 del canto.

  

獿a m醲ima belleza que se busca entre el canto y el pueblo es la comunicaci髇?/b>

El primero de diciembre quiz?deba considerarse como uno de los mas relevantes de su gira: en la ma馻na, se produce la reuni髇 con representantes del Movimiento de la Nueva Trova cubana, entre quienes est醤 presentes Pablito Milan閟, Vicente Feliu, L醶aro Garc韆, Tony Piniella, Pedro Luis Ferrer, J. del Valle, Augusto Blanca, J. A. Rodr韌uez y de los grupos Moncada, Mayohuacan y Turiguano. La trovadora Teresita Fern醤dez y la cancionera Ela Calvo completan el sector art韘tico. Lo institucional y pol韙ico estuvo representado por el music髄ogo Argeliers Le髇, Francisco Garz髇 C閟pedes y Roberto Romay, este 鷏timo, jefe del Frente de Cultura de la Uni髇 de J髒enes Comunistas. Aquel intercambio de ideas y experiencias ten韆 tanta relevancia para Al? que lo grabo 韓tegramente para difundirlo en Venezuela y, a pocos d韆s de su retorno, se refiere a 閘 en una carta(6), enviada desde Caracas a una funcionaria presumiblemente del Departamento de M鷖ica de la Casa. En una de sus intervenciones afirm? 獿a m醲ima belleza que se busca entre el canto y el pueblo es la comunicaci髇?

Ese mismo d韆(7), a las nueve de la noche, se produjo el memorable recital de Al?Primera en la sede de la Casa de las Am閞icas, con la sala colmada por un p鷅lico ansioso de escuchar y ver en escena al juglar falconiano. All?se encontraban la hero韓a Haydee Santamar韆, presidenta de la Casa, y el doctor Armando Hart D醰alos, ministro de Cultura, quienes dialogaron con Al?y con el que previamente ya hab韆n sostenido conversaciones oficiales para viabilizar la distribuci髇 de su obra discogr醘ica en toda Latinoam閞ica. En el programa de mano que la instituci髇 distribuy? all? se  proclamaba a este 玥ombre que canta a la libertad y la justicia?como 玼na de las primeras voces de la nueva canci髇 latinoamericana? que 玼tiliza concientemente la canci髇 como un arma para la lucha pol韙ica e ideol骻ica?y que, en su enfrentamiento y denuncia de los males del sistema capitalista, ha sido capaz de hacerse de un 玡xtraordinario modo de comunicar [匽 recto y firme, m鷏tiple y hecho de poes韆 [que] es el canto mismo del Continente? En ese texto cuidadoso y bien pensado, se tuvo el acierto de citar el pensamiento est閠ico y pol韙ico del propio Al?cuando se refiere al concepto y funci髇 del canto y de los cantores en los siguientes t閞minos, que reafirman una clara y firme posici髇 clasista en favor del pueblo:

  

獵reo en el canto: Por la necesidad de multiplicar y hacer inmenso el grito de los humildes.

Porque no ser?verdad si no son verdad los cantores.

Porque el canto no es un accesorio, sino brazo hermano en las luchas de los pueblos.

Porque ha ayudado a crecer el vientre de esta tierra que espera el Gran Parto.

Creo en el canto, todo luminoso y solidario.

En el nombre del pueblo, de sus manos callosas. Creo en el canto.?/span>

  

獷l poeta y el cantor deben pensar que son trabajadores...?/font>

El periodista cubano Ciro Colina reporta el hecho y nos aporta un dato acerca del estilo caracter韘tico de Al?de aprovechar la escena para conversar con el auditorio. As? introduce una de sus canciones con la siguiente afirmaci髇: 獷l poeta y el cantor deben pensar que son trabajadores, revolucionarios con un instrumento a la mano que tiene un sonido y que, a veces, es m醩 鷗il que una pedrada?

El poeta 羖ex Fleites fue quien m醩 certeramente captur?la originalidad de este brillante y combativo cantor. Aprecia su voz bien timbrada, su sentido de la m鷖ica, su especial personalidad esc閚ica y su casi instant醤eo poder de comunicaci髇 con el p鷅lico. Esta caracterizaci髇 la traduzco como la esencia del car醕ter de Al? ser un militante que se esfuerza por colocar su arte en funci髇 de movilizar la conciencia del sujeto a quien va dirigida su acci髇 y su mensaje, sujeto que no es otro que el pueblo, ante el cual hay que impactar por todos los medios y resortes imaginables. Pero es justo citar su juicio de valor exactamente, en raz髇 de que rara vez me he encontrado con algo tan aleccionador: 玈er韆 dif韈il deslindar d髇de termina la canci髇 en si misma y donde comienza el trabajo de proyecci髇 dram醫ica a trav閟 del cual el trovador establece la comunicaci髇 con sus oyentes. Porque Al?est?constantemente creando la canci髇, pues los matices que sabe imprimirle en cada ocasi髇 hacen irrepetible el acto de escucharlo; bien lo saben los que anoche asistieron a un nuevo nacimiento de canciones como Perd髇ame, t韔 Juan, uno de sus primeros trabajos de la d閏ada del sesenta, rejuvenecido por la emoci髇 que supo imprimirle con la ayuda de Emiro Delf韓, guitarrista de noble dignidad, que lo acompa馻?

  

?..En Cuba abunda algo que es dif韈il de alcanzar: la dignidad?/font>

En su art韈ulo intitulado 揘o se puede ser c髆plice de la alienaci髇 del pueblo? precisamente Fleites resume brevemente la trayectoria de compromiso social del trovador venezolano: luego del allanamiento de la Universidad Central de Venezuela ocurrida en 1967, opta por un tipo de canci髇 de agitaci髇 pol韙ica y, a partir del siguiente a駉, produce los dos LP que auspicia el Partido Comunista de Venezuela. El periodista refleja la posici髇 de Al?en relaci髇 con los medios de difusi髇 masiva, para los que afirma no cantar, 玸ino para los hombres como yo, que andan por la calle con su lenguaje propio. Ser espejo de esa gente es mi mayor preocupaci髇? El artista nos entrega el saldo de su visita a Cuba de manera clara y concluyente: 獷sta visita me reafirma en mis convicciones, me hace tener fe en el futuro. En una ocasi髇 dije ―y ahora puedo repetir― que en Cuba abunda algo que es dif韈il de alcanzar: la dignidad?

  

     

獵reo en el canto: Por la necesidad de multiplicar y hacer inmenso el grito de los humildes.?/font>

  

A su regreso, las declaraciones de Al?/span> aparecidas en la prensa nacional de Venezuela dan cuenta del programa realizado por el cantautor en la mayor de las Antillas y, a continuaci髇, introduce al p鷅lico venezolano en c髆o se sinti?en ella: 獷n Cuba sent? que estaba en cualquier pueblo de Venezuela. La receptividad fue la misma. La gente cantaba conmigo La Soga como si estuviera, por ejemplo, en Barquisimeto, con el mismo amor, la misma comunicaci髇, y esto es porque la m醲ima belleza entre la canci髇 y el pueblo, entre la canci髇 y el hombre, es precisamente la comunicaci髇? Aprovecha la ocasi髇 para desmontar la mentira de que el son se fue de Cuba; el encuentro con los j髒enes de la Nueva Trova y con figuras genuinas de la trova tradicional cubana le sirvi?para 玞onstatar el amor por la m鷖ica que siente el cubano y forma parte central de su esp韗itu? En particular, 裪co Saquito enriqueci?su visi髇 de hasta d髇de est?cimentado el movimiento de la nueva canci髇 cubana y la m鷖ica actual cubana en sentido general. 蓅tas fueron sus palabras: 獵onocer a 裪co Saquito me posibilit?inclusive descubrir cosas de mi pa韘, de las cuales no estaba al tanto. 蒷 vivi?mucho tiempo en Venezuela, hasta 1960, y sigue cantando a los 75 a駉s, ya que dice que es su trabajo voluntario. 裪co Saquito contin鷄 componiendo y formando y organizando tr韔s. Se quej?de las orquestas venezolanas que han utilizado sus canciones y nunca le han hecho llegar ni un centavo. Me dijo ir髇icamente que ojal?ese dinero sirva a esas orquestas para algo, porque 閘, en Cuba, se siente libre y sin preocupaci髇, porque nada le falta en su vejez?

No he podido verificar si se cumpli?el sue駉 de Al?de ver editado su LP Cuando nombro la poes韆 en apoyo solidario al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, ni tampoco si pudo participar en aquel encuentro, pero s?puedo asegurarles que Al?Primera estuvo presente en la XXV edici髇 del Festival del Caribe, que se le dedic?el pasado mes de julio al pueblo venezolano, y que all? en la heroica Santiago de Cuba, entre poetas, escritores, intelectuales, m鷖icos y gente humilde de la tierra de Bol韛ar y de la de Mart? se le rindi?un digno homenaje a la altura de este 揂駉 de la Canci髇 Bolivariana Al?Primera? instituido por la Asamblea Nacional de la Rep鷅lica Bolivariana de Venezuela y al que nos sumamos todos los cubanos.

Para concluir, cito nuevamente a Al?en un pensamiento que sintetiza el alcance trascendental que tuvo su visita a la mayor de las Antillas para el enrutamiento de este juglar, que siempre tuvo bien claro d髇de brillaba la estrella del alba que lo guiar韆 siempre en su vida cotidiana y en su obra, no exenta de peligros y de inconvenientes: 獵uba es una maravillosa canci髇, es un himno constante y un ejemplo a seguir desde sus ra韈es hasta encontrarnos con esos hermosos frutos que resultan sus realizaciones presentes. Un saludo, hermanos, por brindarnos a todos los artistas que le cantan al pueblo su ense馻nza constante y por ser fuente de inspiraci髇?

  

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NOTAS

1. Las citas de este art韈ulo est醤 tomadas de los manuscritos aut骻rafos, los papeles oficiales, el programa de mano y los recortes de la prensa escrita, tanto cubana como venezolana,  actualmente depositados en la Secci髇 de Correspondencia de la Presidencia de Casa de las Am閞icas, a excepci髇 de las cintas magnetof髇icas, los acetatos y los casetes, que est醤 en la Hemeroteca de esta prestigiosa instituci髇. Agradezco la amabilidad brindada por la Dra. Mar韆 Elena Vinuesa y Anita,  dirigentes del Departamento de M鷖ica y del Archivo de la presidencia de la Casa, respectivamente.

2. En el manuscrito aut骻rafo, firmado por Al?en un pedazo de papel r鷖tico, se manifiesta lo siguiente: 玒o: Al?Primera autor e int閞prete de todas las canciones incluidas en el LP Cuando nombro la poes韆: autorizo a la Casa de las Am閞icas para la edici髇 en territorio cubano y su distribuci髇 en Am閞ica Latina a excepci髇 de Venezuela del mencionado LP? Sigue la firma de Al?Primera.

3. El trovador cubano Augusto Blanca, en reciente entrevista personal realizada en su hogar habanero, me confes?haber conocido a Al? en compa耥a de Silvio Rodr韌uez, en el Festival de la Canci髇 Pol韙ica realizado en 1972 en la desaparecida RDA. Lo describi?como un hombre activo y siempre dispuesto a tomar la guitarra para ponerse a 揹escargar?inmediatamente, sin los pruritos de preparaci髇 t閏nica que tanto suelen acompa馻r a los int閞pretes cuando suben al escenario. Asegura poseer fotos del juglar falconiano en su archivo personal.

4. Comunicaci髇 oficial con fecha 16 de noviembre de 1977 dirigida a Mariano Rodr韌uez, en la que afirma ser ciudadano venezolano nacido el 31 de octubre de 1941 y con pasaporte N.?2855667. (Casa de las Am閞ica, registro #335, de fecha 16 de noviembre de 1977).

5. Comunicaci髇 oficial con fecha 22 de noviembre de 1977. (Casa de las Am閞ica, entrada #343, de fecha 30 de noviembre de 1977).

6. La carta aut骻rafa que ―creemos― dirigi?Al?a Marilu P閞ez, quien entonces trabajaba en dicho Departamento de M鷖ica de la Casa, y que consideramos pertinente reproducirla aqu?textual e 韓tegramente:

  

獵aracas, XII 77.

Querida Negra:

               Te doy un besote tan grande como mi amor a tu pueblo. Te recuerdo mucho y te siento camarada de nuestro canto.

               He hablado con algunos de los compa馿ros de Cigarr髇. Efectuaremos una reuni髇 para explicarles a todos sobre mi viaje y hacerles o韗 la grabaci髇 de la conversaci髇 que sostuve con la Nueva Trova. Estoy esperando la llegada de Lilia Vera, que anda de viaje por el interior.

               Aprovecho el viaje de Pedro para enviarte algunos casetes que, estoy seguro, te servir醤 en tu trabajo. Dale un fuerte abrazo a Pablito, Ela, Virulo, Omara y a todos los compa馿ros que tuve la dicha de conocer en mi hermoso viaje al caim醤 heroico. Pr髕imamente invitar?a una peque馻 rueda de prensa para informar al pueblo venezolano sobre Cuba y su realidad hecha de m鷖ica y de lucha.

               A Francisco le env韔 algunos recortes.

               Trata de enviarme las fotos con Pedro.

               Te quiero

Al砘

(firma)

  

Esta carta fue registrada en la Casa el 12 de diciembre de 1977 con el n鷐ero 373 y, presumiblemente, los recortes de prensa aludidos en ella son los que corresponden a las entrevistas y declaraciones a los diarios que hiciera Al?Primera cuando regres?a Venezuela, los cuales se conservan en el expediente.

7. El viernes 2, en horas de la ma馻na y de la tarde, se le grab?un programa en la televisi髇 cubana, y, en la noche, Al? asisti?a la clausura de la Jornada de la Canci髇 Pol韙ica. No hemos podio verificar si la televisi髇 universitaria le grab?un programa al d韆 siguiente, en horas de la ma馻na. Por la tarde, parti?de Cuba.

  

  

  

  

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Jos? Millet (Santiago, Cuba) es escritor y antrop髄ogo. Fundador del Festival y la Casa del Caribe, actualmente vive en Santiago de Cuba, donde trabaja como investigador. El 鷏timo de sus 14 libros publicados est?dedicado a Al?Primera.

  

  

GIBRALFARO. Revista de Creaci髇 Literaria y Humanidades. A駉 V. N鷐ero 40. Mayo 2006. Director: Jos? Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright ?2006 Jos?Millet. Reservados todos los derechos ?2002-2006 EdiJambia & Departamento de Did醕tica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educaci髇. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de M醠aga. 29071 M醠aga (Espa馻).

  

  

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