Click here to send us your inquires or call (852) 36130518
     

     

  

JOSEP TRUETA I RASPALL
Pou Nou (Barcelona), 1897 - Barcelona, 1977

  

JOSEP TRUETA I RASPALL

José Antonio Molero

 

 

  

J

osep Trueta i Raspall nació en Poble Nou, Barcelona, el 27 de octubre 1897, en el seno de una familia de la alta burguesía catalana, profesionalmente orientada a los campos médico y farmacéutico. Su infancia transcurre en un ambiente de cierta severidad y exigencia en la que tuvo principal influencia su abuelo paterno, hombre de cultura universitaria y militar de convicción progresista, que supo inculcarle el amor por los grandes ideales.

De 1912 a 1916, el joven Trueta estudia bachillerato en el Institut de la Plaça de la Universitat, y, aunque en un principio se siente atraído por la pintura, el hecho de que varias generaciones de su familia se hubieran dedicado al ejercicio de la Medicina, motivó que se inclinase definitivamente por ésta. Matriculado en la Facultad de Medicina de Barcelona, pronto comienza a sentirse bastante a gusto con el aprendizaje de las diferentes disciplinas médicas, cuyo estudio lleva a cabo en un ambiente de privilegio, con especialistas como Turró, en el Laboratorio Municipal; Pi Sunyer, en el Instituto de Fisiología; Jaume Ferran, en el Instituto de Microbiología; Joaquim Trias i Pujol, profesor de Patología Quirúrgica, y el profesor Ferrer Solervicens, de Patología Médica, del que Trueta fue alumno interno. Se licencia en 1921 e ingresa en el Departamento de Cirugía del Hospital de la Santa Creu, dirigido en aquel entonces por el eminente doctor Corachán, quien lo introduce en el tratamiento de las infecciones óseas. Durante este tiempo, realiza varios viajes a Madrid para cursar las asignaturas de doctorado, cuyo grado alcanza en la Universidad de Barcelona en 1922, y, ese mismo año, comienza su carrera profesional.

  

SUS COMIENZOS

En 1923, Josep Trueta contrae matrimonio con Amèlia Llacuna. Al principio, no dispusieron de una economía desahogada: el primer sueldo que va a ganar fue de 250 pesetas al mes, lo que le obliga a buscar otra fuente de ingresos en la administración de inyecciones de Salversan contra la sífilis. Por este tiempo, Trueta se traslada a Centroeuropa en compañía de Corachán y en Viena decide ampliar sus conocimientos con el doctor Lorenz Böhler, con quien también estudiaba Jimeno Vidal, naciendo entre ambos un espíritu de colaboración tan fecundo que los induce al planteamiento y aplicación de nuevas técnicas en el tratamiento de los huesos, de tal eficacia que ha llevado a ambos, a Trueta y a Vidal, a ser considerados los padres de la nueva traumatología española, cuya influencia ha inspirado la labor de gran cantidad de profesionales españoles y del mundo entero.

A su regreso de la capital austriaca, el doctor Trueta se siente especialmente inclinado por la cirugía del aparato locomotor, y así, en su primeras publicaciones, se ocupa de la artritis gonocócica, el sarcoma de Ewing, los tumores de hueso, etcétera. Su brillante carrera en el tratamiento y curación de las enfermedades óseas había comenzado.

En 1928, ocupa la dirección de la Mutua de Accidentes Catalana, al retirarse el doctor Corachán, con quien Trueta estaba colaborando. Algunos años después, en 1935, es nombrado director del Servicio de Cirugía del hospital de la Santa Creu y, ese mismo año, el fallecimiento del doctor Ribas i Ribas le posibilita ocupar el cargo de profesor ayudante en la Universitat Autònoma de Barcelona, año en que también se le pone al frente del Departamento de Cirugía del Hospital de Sant Pau de Barcelona.

El estallido de la Guerra Civil española en julio de 1936 va a propiciar a Trueta su primera panorámica de la realidad traumatológica. En efecto; las cruentas secuelas de la guerra lo ponen en contacto muy directo con una gran cantidad de fracturas abiertas infectadas, con perspectivas de curación poco probables, si aplicaba los procedimientos terapéuticos empleados hasta entonces. En estas circunstancias, Trueta decide iniciar la aplicación de un nuevo método de tratamiento de los heridos, inspirado en parte en la de un médico americano llamado Winnet Orr, que proponía realizar un drenaje en la herida y después inmovilizar el miembro mediante un escayolado. Gracias a ese nuevo sistema curativo, se logró reducir el peligro de las infecciones por fractura, reduciendo los casos de gangrena en un 90 por ciento de los afectados. Llegó a tratar más de mil casos en Cataluña, entre los cuales sólo se registraron seis fallecimientos, probando fehaciente de la eficacia de su método.

En 1938, Josep Trueta escribió su primer artículo, que publica en la Revista Catalana de Cirugía. Se titulaba Tratamiento actual de las facturas de guerra y en él daba a conocer a toda la comunidad médica el procedimiento de su técnica. Casi inmediatamente después de su publicación, se tradujo a varios idiomas y fue de uso corriente en la Guerra Civil. El médico jefe del ejercito republicano, D´Harcur, fue el primero en divulgar y  difundir los conocimientos del doctor Trueta.

  

LA «TÉCNICA TRUETA»

La que ya se conoce como «técnica Trueta», y en Estados Unidos como «Trueta Shunt», tenía como función primera evitar la osteomielitis, para lo cual el doctor proponía que se lavara la herida con agua y jabón lo más rápido posible, realizar una apertura completa de la misma para extraer de forma minuciosa todos los tejidos desvitalizados o afectados por la bala o la explosión; a continuación, colocar un drenaje para evitar la acumulación de líquidos y, por último, inmovilizar el miembro intervenido mediante un escayolado. Estos cinco pasos se fundamentaban, según el doctor Trueta, en que no hay herida ni fractura que no esté contaminada, por lo que el éxito de la intervención quirúrgica tenía como primer objetivo neutralizar la acción nociva las bacterias, para lo cual el elemento decisivo consistía en hacer una buena escisión; si no se hacía bien, el resto de los pasos no servían para nada, e incluso podían llegar a ser perjudiciales.

En 1938 tenía recopiladas 605 fracturas de guerra sin que hubiera tenido que amputar y sin mortalidad. Un año más tarde, se refirió a 1.073 heridos curados con este método, de los que sólo el 0,75 % presentó complicaciones. Esta técnica se había empleado ya en las contiendas que siguieron a la Primera Guerra mundial, pero fue Trueta quien mejor sistematizó el procedimiento, y lo divulgó con tal entusiasmo que se le ha llegado a atribuir su paternidad.

Resulta interesante la comunicación que presentó Rodolfo Matas en la LII Asamblea de la Southern Surgical Association, celebrada en 1939. Se basaba en su experiencia adquirida en los hospitales catalanes durante la Guerra Civil. Hablaba del «método español» o del «método catalán». Decía que, al abrir el yeso, manaba de la herida un olor nauseabundo a consecuencia del pus descompuesto, de las secreciones, etc., pero que, cuando se limpiaba con agua esterilizada, aparecía la herida con un excelente aspecto y en perfecto estado de granulación. Terminaba su discurso con la frase «Not all cheese that smells bad, is bad» (No todo el queso que huele mal, es malo).

En un principio, el método de Trueta tuvo también sus detractores, especialmente por parte de los cirujanos franceses, aunque más tarde se vio que no había sido aplicado correctamente. En efecto, el método había provocado en sus comienzos el rechazo de muchos colegas, pero, a partir de 1936, a partir de su aplicación a numerosos heridos de guerra, se pudo comprobar que permitía luchar con éxito contra el más temible enemigo: la gangrena. Hay que tener en cuenta que durante la primera Gran Guerra los fallecidos por este motivo llegaron al 18% de todos los heridos; sin embargo, durante la guerra de Vietnam, donde se siguió aplicando básicamente el método de Trueta, la mortalidad no sobrepasó el 0,16% .

  

El doctor Trueta, fotografiado durante una de sus intervenciones.

  

EXILIO A INGLATERRA

La publicación del artículo antes mencionado expandió por todas partes la bondad de la «Técnica Trueta», al tiempo que su fama trasciende el ámbito peninsular. A finales de 1938, una delegación de médicos ingleses visita a Trueta interesándose vivamente por la técnica desarrollada por éste. Tanta expectación induce a Trueta a publicar un libro en el que se explicara de forma detallada su metodología. Este libro alcanzó tal éxito que, a finales de 1939, ya iba por su cuarta edición en lengua inglesa.

En 1939, concluida la guerra con resultado adverso al bando republicano, el doctor Trueta, al igual que otros miles de compatriotas, se ve obligado a exiliarse. Se refugia primero en Perpiñán, Francia, en donde el Foreing Office británico establece contacto con él para proponerle su traslado a Inglaterra, con la intención de informar a los encargados de las defensas pasivas sobre sus experiencias en la medicina de guerra, propuesta que Trueta acepta. Se traslada junto a su esposa a Oxford, en donde el matrimonio recibe un trato especial de parte del Gobierno inglés, ya que ambos carecían de cualquier tipo de documentación.

Ya en Oxford, se le encarga un plan para la defensa pasiva de la ciudad, que él elabora, y dicta algunas conferencias a los médicos destinados a dicho proyecto, entre los cuales se encontraba el doctor S. R. Girdlestone, catedrático de Ortopedia en la Universidad. Entusiasmado con la metodología de Trueta, le propone que trabajara junto a él y Trueta acepta, incorporándose al Radcliffe Hospital de Oxford. Por este tiempo, publica «Treatment of war wound and fractures», que se tradujo casi inmediatamente a varios idiomas.

En 1940, Trueta se incorpora también al Wingfield Morris Orthopaedic Hospital, que se convirtió en el primer gran hospital ortopédico de Gran Bretaña; es nombrado miembro de honor de la Sociedad Británica de Ortopedia y el ministro de Salud, que en ese momento era McDonall, lo nombra consejero privado en cirugía de guerra, cargo que desempeña a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial.

Durante el periodo bélico que asola a Europa hasta 1945, su tratamiento fue muy utilizado por los ejércitos aliados, salvando la vida de muchos soldados o evitándoles una invalidez que, en otros momentos, hubiera sido irremediable. Así, en la batalla de Dunkerque, llegaron a salvarse, gracias a su procedimiento, aproximadamente unos 225 mil soldados británicos y unos 112 mil soldados franceses, pero es en las batallas que se libraron en el desierto de Sahara donde alcanza el grado culminante de perfección gracias al uso del yeso de Tobruk, que reunía las condiciones más idóneas para la aplicación médica de este material. Los resultados que obtuvo influyeron, sin duda alguna, para que en 1949, ya concluida la guerra, fuese nombrado catedrático de Cirugía Ortopédica en Oxford, puesto que desempeñaría hasta su jubilación y durante el cual potenció las investigaciones en ese campo.

Ejerciendo su profesorado en la Universidad de Oxford, el doctor Trueta publica una obra titulada «The Principles and Practice of War Sugery, que fue editada simultáneamente en Inglaterra y Estados unidos. La traducción al castellano se haría al año siguiente en Buenos Aires, con el titulo de «Cirugía de Guerra y de urgencia».

Restablecida ya la paz en Europa, Josep Trueta siguió investigando en esa misma línea. Uno de los temas a los que prestó mayor atención fue la acción de la inmovilización por vendaje enyesado sobre la progresión de la infección en los tejidos, llegando a comprobar que la infección iba del foco a los vasos linfáticos y de ahí, al torrente sanguíneo, favorecida por las contracciones musculares y los movimientos articulares. Algún tiempo después, al observar que algunos de los enfermos que le entraban en el hospital con problemas de poca importancia morían de uremia a la semana, decide investigar y trabajar sobre estos casos, y fue así como descubrió la doble circulación renal, lo que supuso un gran impulso en los estudios sobre las circulaciones locales. Todos estos hallazgos son publicados en inglés en 1947 y, dos años más tarde, en español, con el título de «Estudios sobre la circulación renal».

En 1955, Sir Morris, más tarde Lord Nuffield, realiza una donación que permite la construcción de un centro de investigación en el Wingfield-Morris Hospital, que luego se convierte en el gran Nuffield Orthopaedic Centre, que le permite a Trueta compaginar su actividad docente con la investigación y donde da comienzo a sus trabajos sobre la irrigación ósea, el origen del osteoblasto, la ostogénesis fractuaria, las infecciones óseas y la artrosis. Fueron también importantes sus investigaciones sobre la formación y el crecimiento de los huesos, estudios que han quedado reflejados en su obra «L´origen de l´os», libro que fue presentado por la Sociedad Catalana de Biología, y en «Studies of the Development and Decay of the Human Frame», de 1968.

  

El doctor Trueta, en uno de los homenajes que recibió en Barcelona.

  

TRUETA Y CATALUÑA

Su dedicada actividad científica no le alejó de su tierra. En 1940, a instancias de su colega Carles Pi i Sunyer, Trueta pasa a formar parte del Consell Nacional de Catalunya, que había sido constituido en Londres por catalanes exiliados, y participa de forma activa en las emisiones en lengua catalana auspiciadas por la cadena de radio londinense BBC, que, desde 1945, había comenzado a emitir algunos programas en castellano, catalán, vasco y gallego. El primero en catalán corrió a cargo de Josep Trueta, que habló de las causas de la hipertensión; después lo repitió en castellano. A partir de 1947, este tipo de emisiones plurilingües se hicieron habituales, despertando fuertes reacciones contra Inglaterra por parte del régimen español de aquella época. Por fin, tras diez años de emisión, sólo quedaron los programas en castellano.

Fruto de sus inquietudes políticas fue el libro «The Spirit of Catalonia», obra que se publica primero en inglés (1946), y en la que exponía al mundo anglosajón la historia y cultura catalanas; su publicación al catalán tuvo lugar en Méjico, cuatro años después. Ese mismo año se le otorga el grado de doctor Honoris causa por la Universidad de Oxford.

Pero esta militancia democrática y catalanista de Trueta le había malquistado la voluntad del régimen franquista, que vetó su nombre en el ámbito científico español durante muchos años, e incluso impidió, a través de severas presiones diplomáticas, que recibiese el Premio Nobel, al que Trueta había sido nominado en dos ocasiones.

  

RETORNO A ESPAÑA

Josep Trueta continuó investigando y recibiendo premios y condecoraciones en las más prestigiosas universidades del mundo, pero le quedaba una espina clavada entorno a su reconocimiento: a pesar de que sus méritos en el campo de la Medicina habían sido muy celebrados internacionalmente, en España estaba prohibido hablar de él e incluso publicar noticias relacionadas con su labor investigadora.

En 1965 le llega la jubilación. Muy debilitada ya la dictadura franquista en sus principios fundacionales y pletórica de contradicciones y rencillas políticas internas, Josep Trueta decide abandonar Oxford y vuelve a España en 1967. En Barcelona, su ciudad natal, se le otorga, en 1969, el Premio Virgili por parte de la Societat Catalana de Cirugía y, al año siguiente, se le nombra miembro de honor de la Reial Acadèmia de Medicina de Barcelona. Por fin, el 22 de noviembre del año anterior, Franco, y con él los residuos de su régimen dictatorial, comienzan su irremediable extinción, y nuevos horizontes de esperanza se abren para todos los españoles.

Imagen 3

ENFERMEDAD Y MUERTE

En 1976, la Universidad Autònoma de Barcelona le nombra Doctor Honoris Causa, pero, hacia el otoño de este mismo año, Trueta comienza a sentirse mal, presagio inexcusable del fin de una vida fecundísima. El discurso que tuvo que pronunciar en dicho acto sería el último de toda su carrera y quedaría plasmado en los anales de la Historia, ya que justifica la salida de su país de origen y el regreso al mismo. De él entresacamos, por cuanto significan en la vida de una gran hombre, las líneas que siguen:

«Habiendo dejado Cataluña cuando la democracia moría en ella, es para mí motivo de gran satisfacción el que este título me sea concedido cuando la democracia renace... La libertad es consustancial en mi vida. Este acto de hoy significa el verdadero retorno a mi tierra, que dejé porque no quería ver muerta la libertad de mi país.»

Hemos de decir que Josep Trueta, ya con residencia fija en España, fue altamente reconocido en todos los ambientes médicos, científicos y académicos del país sin exclusión, llegando incluso a ser recibido por el rey Juan Carlos I.

En los días postreros de su vida, este hombre, que tanto había aportado al desarrollo de la ciencia médica, manifestó su deseo de recuperar la nacionalidad española. Un 19 de enero de 1977, el doctor Trueta moría a causa de una grave enfermedad que arrastraba de varios años atrás. A título póstumo, se le concedió la Medalla d´Or de Sant Jordi y el Premio Jaume el Conqueridor.

  

Sello conmemorativo del nacimiento del doctor Trueta,

 emitido el 30 de abril de 1977, con una tirada de 2 millones

 y medio y un valor de 32 pesetas.

  

TRABAJOS DE JOSEP TRUETA

A) Libros

«El tratamiento de las fracturas de guerra». Biblioteca Mèdica de Catalunya, Barcelona, 1938.

«Treatment of War Wounds and Fractures : with special Reference to the closed Method as used in the War in Spain». Hamish Hamilton, London, 1939.

«The Principles and Practice of War Surgery : with special Reference to the Biological Methods of Treatment of Wounds and Fractures». Hamish Hamilton in conjunction with William Heinemann Medical, London, 1943.

«The spirit of Catalonia». G. Cumberlege, Oxford University Press, London / New York, 1946.

«An Atlas of Traumatic Surgery : illustrated Histories of Wounds of the Extremities». Blackwell, Oxford, 1949.

[con otros]: «Studies of the renal circulation» Blackwell Scientific Publications, Osford, 1947.

[con otros]: «Estudios sobre la circulación renal». Gráfica Bachs, Barcelona, 1949.

[con A. B. Kinnier Wilson y Margaret Agerholm]: «Handbook on poliomyelitis».  Blackwell Scientific, Oxford, 1956.

  

B) Artículos

Josep Trueta y M. H. M. Harrison: "The Normal Vascular Anatomy of the Femoral Head in Adult Man", J. Bone Jt. Surg. 35B, 442, 1953.

Josep Trueta: "Appraisal of the Vascular Factor in Healing of Fractures of the Femoral Neck", J. Bone Jt. Surg. 39B, 3, 1957.

Josep Trueta: "The three Types of Acute Haematogenous Osteomyelitis", J. Bone Jt. Surg. 41B, 671-680, 1959.

Josep Trueta: "The Role of the Vesels in Osteogenesis", J. Bone Jt. Surg., 45B, 402, 1963.

Josep Trueta: "Blood Supply and the Rate of Healing of Tibial Fractures", Clin. Orthop., 105: 11, 1974.

  

BIBLIOGRAFÍA

 

AA. VV. (1996): Josep Trueta (1897-1977). En Homenatge. Fundació Barcelona, Barcelona.

FRESQUET, José L. (s.f.): «Método de Trueta, Shunt de Trueta», en «Epónimos médicos», de la revista digital Historia de la Medicina.

MORAL TORRES, J. (1986), El "Método Español" en el tratamiento de las heridas de guerra (Técnica de Orr-Bastos-Trueta), en Los médicos y la medicina en la Guerra Civil española. Beecham, Madrid; pp. 159-166.

NUEVA ENCICLOPEDIA LAROUSSE (1979), s. v. «Trueta i Raspall, Josep». Plaza & Janés Eds., Barcelona.

PRIM, J. M. (1997): L'esperit de Josep Trueta. Pagès Editors, Barcelona, 1997.

RODRIGO, A. (1997): Biografía del Dr. Trueta. Héroe anónimo de dos guerras. Ed. Vosa. Madrid.

TRUETA, Josep (1978): Fragments d'una vida. Memòries. Edicions 62, Barcelona.

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año III. Número 20. Mayo 2004. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2004 José Antonio Molero Benavides. © 2002-2004 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga.