N.º 32

AGOSTO-SEPTIEMBRE 2005

5

  

  

Mi imaginación volaba lejos

Isabel Herrero* 

  

DAME, DAME LIBERTAD

Y pasará una tarde más

sin haber dejado huella.

Se pederá entre papeles,

entre cifras, entre los capítulos

de una biografía en blanco.

Sombras empujando

puertas giratorias,

conversaciones repetidas

para días ya vividos

antes de haber empezado.

  

Todo tan colocado

que ya no encuentro mi lugar,

todo tan impersonal,

todo tan planeado.

Y si rompo este cristal,

sé que nada habrá cambiado.

Dame, dame libertad,

dame tiempo, dame espacio.

  

Pequeños descansos

para pequeños agravios

y la rutina cansa tanto

que no deja tiempo para pensarlo.

Nombres que van y vienen,

todo un juego de números

y frases gastadas para decorarlo.

Y si rompo este cristal,

sé que nada habrá cambiado.

Dame, dame libertad,

dame tiempo, dame espacio.

  

  

  

EL PATIO

Ahí sigue el patio, mi parque de recreo,

inmóvil, frío, inmutable, eterno.

El jardín de infancia donde se posaban

mis más bellos pensamientos, mis más bellos sueños,

sin flores, gris, cada vez más gris en mi recuerdo.

Nuestra única ambición era el juego.

  

Restos quedan , que va borrando el tiempo,

de ingenuidad, dulzura y entretenimiento,

aún flotan en el aire aquellos dulces recuerdos.

La inquietud al despertar cada mañana

era la elección del escondite, las cadenas o contar cuentos.

El tiempo corría más lento, se nos iba entre los dedos

cantando, hablando o riendo.

  

Y en el fondo aquella canción,

siempre sonaba en el patio, suave, llena de vida.

Las notas rebosaban inocencia y ternura en el recreo.

Su melodía era tan perfecta

que no se notaba hasta que volvíamos dentro.

Clases de música, matemáticas y humanidades

y mi mayor deseo era volver al patio de mis soñares,

el lugar de mi recreo.

  

Hacíamos pandillas o contábamos historias de miedo.

Mi imaginación volaba lejos.

Jugábamos a todo tipo de juegos,

aún no conocíamos el de la diplomacia,

la sutileza o el encubrimiento.

Y mi querida profesora de francés,

cómplice de mis más íntimos pensamientos,

era mi hada caída del cielo.

  

Y la gente del otro lado de la valla,

que va y viene, no se detiene un momento.

Pero no están ahí, están en sus pensamientos,

yo cuando juego, salto y me divierto,

estoy aquí, en mi patio de recreo.

Ellos no oían como yo,

la música de la vida, la música del tiempo.

Eso será lo distinto que tienen los adultos

de nosotros en este gris firmamento.

  

Coleccionábamos posters

de estrellas de cine o de la canción

y soñábamos ser como ellos.

Restos quedan de esa niña y esos momentos,

pero siempre estará él,

aunque un poco más frío

y cada vez más pequeño.

  

  

  

OLVIDO

Piensa que me equivoco,

que tropiezo, que sueño

                       o que digo.

Piensa que canto, que lloro,

que caigo o que río,

pero no olvides recordar

                           lo vivido.

Porque sé que aunque

muera, si me recuerdas

                           ahí sigo.

Porque si me cubre tu olvido,

no soy, no vivo,

           no existo.

  

  

  

OJOS VERDES

Ojos verdes.

Donde me detengo a veces

frente a frente

y el mundo entero

parece también detenerse.

  

Ojos verdes.

Hay algo en ellos

que despierta mi curiosidad,

un profundo misterio a descifrar.

  

Ojos verdes.

Todas tus contradicciones

y tus dudas,

que yo amo tanto,

tus inseguridades,

tus virtudes y tu hondura

los encuentro escondidos

en tus ojos verdes.

Y a veces me pregunto

qué barbaridades

en tu cabeza se podrán tejer

cuando esos ojos

miran con esa timidez.

  

Ojos verdes.

Yo quisiera saber

a dónde va la melancolía

que destilan sus frustraciones

al mirar al horizonte.

A mí que me aburre la gente

que ve todo del mismo modo,

busco entender el misterio

que hay en esos ojos,

Perdiéndome en el camino.

Y juego con mis estados de ánimo

para escribir y escribir

sobre esos ojos verdes.

  

  

  

VISTARAMA, EL CINE DE BARRIO

Cuando cae la noche,

despiertan en la oscuridad

esas luces tenues que adormecen,

en el silencio irrumpido sólo

por los coches de la ciudad.

En la tranquilidad de mi barrio,

un manto de paz cubre las casas

y esas vagas luces amarillas engañan.

Me muestran el barrio

como un cuento de libro contado,

con una visión embriagadora,

borrosa, como un recuerdo de algo

que sucedió hace años.

  

Y allí, en medio de ese cuadro

casi abstracto, se alza él,

grande, brillante, lejano.

Son sus luces naranjas

y se mueven más ávidas

y atrayentes que las demás.

Se enciende una letra del cartel

y anima a las otras a iluminar.

Adivinan un mundo grandioso,

con estrellas tan grandes

como las de verdad.

Y allí entro para volar

a un lugar lejano,

que existe,

más allá del barrio.

  

Lejano,

pero desde mi butaca

al alcance de mi mano.

Y entonces empiezo a soñar,

con el olor a palomitas recién hechas,

que soy la novia de un héroe,

o la atractiva protagonista

a la que todos quieren.

Salgo de mi condición

de habitante del barrio

y mi imaginación rompe sus cadenas,

y corro y salto

y bajo y subo

y beso y quiero y bailo.

  

Y con las imágenes

grabadas en los ojos

y frases en mi memoria,

salgo de aquella nave

que conduce a los sueños,

y vuelvo al barrio, tranquilo.

Las luces se han relajado aún más,

y yo como ellas

vuelvo a la calma,

a la monotonía, a la realidad.

  

  

  

_______________

*Isabel Herrero Herrero (Valladolid, España) está licenciada en Administración y Dirección de Empresas. Consumada viajera, ha vivido largas temporadas en países como Italia, Irlanda o Inglaterra. Colabora en diversas organizaciones políticas y culturales, y ha trabajado como instructora de tenis, broker o traductora, aunque la única tarea que mantiene con regularidad es la de escribir cuentos y poesía. Próximamente aparecerá publicado su primer libro de poemas.

  

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año IV. Número 32. Agosto-Septiembre 2005. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2005 Isabel Herrero Herrero. Reservados todos los derechos © 2002-2005 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga (España).

  

  

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