Enero 2005

5 / N.º 26

   

HABITAN MIS POEMAS

Graciela Wencelblat

                                                  

 

  

HABITAN MIS POEMAS

Carne y hueso

habitan mis poemas

algún grito errante

lobas guardianas

mujeres salvajes

que no pierden la calma.

  

Amores desolados

recuerdos centelleantes

la voz del universo

ronda de palabras,

una rosa infinita

que muere  y renace,

y todos los crepúsculos

de belleza,

                temblando.

  

  

  

SOMBRAS BUSCANDO

Me vuelvo extraña

ante la soledad de

               una garza

un dolor que no me pertenece.

Tan extraña que no soy yo

y tampoco es (la mujer que se

mira en el espejo)

Esquiva una

fugitiva la otra.

  

Son sombras buscando un deseo.

  

  

  

HORRORES

Tantas bocas

tantas manos

tanto infierno

bordes imperfectos

corazones mal paridos.

  

Es difícil escribir

cuando la mirada

              queda fija

en un cuadro vivo de dolor.

  

Uno se siente poca cosa

                         casi nada

en la otredad de los

que se arrastran en ruinas.

  

Desteñida

indescifrable

iría a esconderme.

      Pero ¿adónde?

Allí el cuervo

atrás vampiros.

  

Habría que dar la sangre

aumentar la memoria

romper los anteojos negros.

Ser este animal que quiere

              gritar  y no puede.

  

  

  

TAN CERCA Y TAN LEJOS

Hoja a hoja desciende

por la colina de la memoria,

la boca, la carne del beso,

heridas que dejó ese invierno

de tanto jugar con el enemigo.

  

Derribó noches, atravesó muros.

Cerca del olor a muerte recorrió

geografías de la mano del silencio.

Se animó a cualquier cacería

(dirían algunos qué loca, que audaz)

  

Desató los cerrojos de su voz,

en las puertas de la demencia

en el momento de la primavera.

Y allí los lirios retumbando azules

allí una caravana de pájaros

y la paciencia del árbol: umbral de nuevos paisajes.

  

  

  

HUELLAS

Brava la muchacha

que baja por la estrella

que hunde sus manos

en las cuencas plateadas.

  

¿Se podrá sostener

en el andamio

antes de llegar

hasta su amado?

  

Descalza

tiemblan sus pies

un gato gris

entre la fuga y la sombra.

  

Pelo al viento

salvajes sus ojos

deja ver sus pezones

su sonrisa de loba.

  

Sobre su piel  galopa la aurora

caen pétalos de su cuerpo

dejando huellas para el encuentro.

  

  

  

PALABRA UNIVERSAL

Esa mujer

anda por los senderos

rozándose con los pájaros.

Perfuma las flores

camina descalza llevando

una sola palabra

crecida alrededor de su vientre.

  

Una palabra universal que nadie entiende.

  

  

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año IV. Número 26. Enero 2005. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2005 Graciela Wencelblat Wainbuch. Reservados todos los derechos © 2002-2005 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga (España). Cualquier reproducción total o parcial debe contar con autorización expresa.

 

  

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