BESARÉ TUS LABIOS

Gustavo Tisocco  

  

Besaré tus labios

que sangran

gritos y desdenes.

  

Tomaré tus manos

de dedos truncos,

nacerá la caricia perdida.

  

Lloraré

con tus ojos arrancados,

seré tu luz.

  

Con saliva sanaré

tu espalda flagelada,

me tornaré tu abrigo.

  

Recobrarás

tus mutiladas piernas,

seré camino y rincón.

  

Amaré tu sexo,

ya sin picanas,

seré deseo para ti.

  

 ¿Pero qué hago con tus miedos

 si el asesino anda suelto?

  

*     *     *

  

Caminemos, hermana, por el remanso de los sueños,

volvamos a creer

que somos príncipes

del cuento sin hambres ni asesinos.

  

Trepemos, hermana, la cúspide inerte del tiempo,

dejemos de lado esta orfandad

que nos increpa sin preámbulos

y seamos risas en la vieja cueva.

  

Abracémonos, hermana, entre hastío y penumbras,

dejemos nuestros brazos cansados

reposar por un instante en la eternidad

a pesar de que ya no hay cosmos.

  

Sólo después, hermana,

estarán listas las maletas para nuestro viaje.

  

*     *     *

  

Explota mi vientre

un vacío que blasfema.

  

Hay llantos en la esfera locuaz,

mis propias lágrimas resurgen.

  

Desgarrada maternidad

en este cuerpo mudo, que es prisión.

  

La muerte regurgita propuestas,

tal vez acuda a la cita...

 

*     *     *

  

Irme de mí,

de los espacios y el encierro,

dejar las noches,

trepar avatares de polvo

ser por un instante nadie,

olvidar las dudas,

los anhelos y certezas.

  

Irme de todo y de nada,

ser isla entre edificios de piedra,

pernoctar el silencio y los miedos,

descubrir lo ínfimo, lo gigante,

estallar de risa,

sangrar viejas cicatrices,

ser en el preciso instante exilio.

  

Irme y retornar rebelde,

ser simple mortal,

equivocarme,

hundirme en el barro,

ignorar los espejos,

sentir todo el dolor,

vibrar con cada melancolía.

  

Irme y retornar emoción,

acariciar el suelo,

ser semilla, sendero e instinto,

inquietar a las estatuas,

embriagarme de musgo

y quedarme en mis derrotas

aplaudiendo.

  

Irme de mí,

retornar a lo que soy.

  

*     *     *

  

A Alfonsina

 

Dicen que te escondes

entre algas y barcos naufragados,

que tiritas de frío y de nostalgias,

que te abruma la melancolía.

  

Dicen que en noches de luna

por la brisa vagan tus poemas,

que tu cama mullida

se llenó de espuma blanca,

que ya no ríes como antes.

  

Dicen que tus manos se agotaron,

que ya no esperas sobre el muelle

ni a piratas ni a marineros,

dicen que, desvelada, pregonas ausencia.

  

Yo te he visto frágil y vulnerable

escapar de tu mar carcelero,

descubrí tus pasos en cada mujer heroica

y percibí tu esencia en cada primavera.

  

Yo te he visto con tu queja

buscando nobles seres,

persiguiendo todavía lo perfecto,

y con tu dolor

de aquella tarde divina de octubre.

  

Yo te he visto hoy

entre los versos que olvidaste.

  

  

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año III. Número 25. Diciembre 2004. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2004 Gustavo Tisocco. © 2002-2004 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga. Cualquier reproducción total o parcial debe contar con autorización expresa.