CUANDO EL SOL DESPUNTÓ EN EL LAGO

Beatriz Martinelli

 

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CUANDO...

cuando el sol despuntó en el lago

el chucau escondió sus gritos

                        en la copa del coihue

un ruido silencioso

cubrió el sendero

sólo tus pasos y los míos

acariciaron la gravilla húmeda

 

la naturaleza fue pródiga

una escala del violeta al rosa

                             en delicados pétalos erguidos

verdes grises

              verdes azules

                               verdes amarillos

despejaron nuestros ojos

 

el ruido del silencio

                        se desabrigó

y de golpe Dios

                     fue presencia.

  

  

  

  

VIVO

el sol desnuda los colores

la espuma baña los pies de la arena

el canto escondido en la fronda

 

el mar de girasoles sonríe agradecido

                                 con  el rostro hacia el cielo

 

los patos

su cabeza en la laguna

y  las plumas de sus alas

                       bailes frenéticos

 

los anillos verdosos

dejan ver pequeños seres

ondeando casi en superficie

 

pinto un paisaje

                   en él empapada

saqueo las sensaciones

desnudo la piel

 

evoco otros soles y otros horizontes

amaso un recuerdo reciente

                         y alguno no tanto

  

vivo

creo que estoy viviendo.

  

  

BUSCARÍA

buscaría en las entrañas

navegaría por mis venas

a un costado del pulmón reposo

me baño en la sangre del hígado

y elimino todas las dudas

                       que me están envenenando

  

pasearía por entre mis costillas

troncos blancos

                    gastados y secos

  

me quedaría un largo rato

                                        cerca del corazón

ver cómo su maquinaria es perfecta

  

más tarde

un poco más tarde

regreso  a la sala para tomar café.

  

  

SI PUDIERAS

si te dijera de alguna manera

simple y clara

cómo mi corazón se estremece

cuando presiento el tuyo alejado

  

si pudiera ser más cauta

más reservada

                      menos ansiosa

  

pero sabes

no es mi modo

soy como un potro

chúcaro y salvaje

  

no entiendo de arneses ni monturas

menos de frenos

y las espuelas

             sólo dejan marcas

que no suelo recordar

  

si pudiera explicarte

que mi vida es muy simple

pero mi pensamiento muy complicado

  

que de tanto en tanto

suelo perderme en oscuros laberintos

y no encuentro la ruta exacta

salvo después de mucho combate

  

si quisieras

a veces

sólo a veces

caminar mis praderas

  

enredarte en la hiedra

que cubre mis senderos

  

pero si tan solo pudieras

sentarte un instante

                     donde mi pensamiento descansa.

  

  

A TU COSTADO

Cuando el silencio

                   húmedo de la mañana

acompañe mis impulsos

simplemente dejaré a tu costado

                                  un racimo de nubes

una cesta de recelos

                       que oprimen el alma

  

cuando el calor

de un verano mezquino

                      que se me ofrece a medias

atardezca mi caminada piel

dejaré a tu costado

                      una alfombra de sueños

  

volveré por ellos

quizás

en un otoño rojizo y ocre

cuando mis pasos

                sean música

entre los despojos

  

cuando el frío

acurruque desconciertos

abrigue retiros

anide antiguos insomnios

  

volveré

  

con un racimo de nubes

                  una cesta de recelos

                                    una alfombra de sueños

  

y a tu costado

                  posiblemente los deje.

  

  

  

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año III. Número 23. Septiembre-Octubre 2004. Director: José Antonio Molero Benavides. ISSN 1696-9294. Copyright © 2004 Beatriz Martinelli. © 2002-2004 EdiJambia & Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Bulevar Louis Pasteur, s/n. Campus de Teatinos. Universidad de Málaga. 29071 Málaga. Cualquier reproducción total o parcial debe contar con autorización expresa.